10 de enero de 2015

Aradia, La Diosa Bruja


Aradia-L

Aradia es una misteriosa mujer que aparece por primera vez en el famoso libro: “Aradia, el evangelio de las brujas” de Charles Leland publicado en 1899 aproximadamente.
Se describe en este libro como una diosa, hija de Diana, la diosa lunar adorada y asociada a la brujería desde tiempos inmemoriales en lugares como Italia, y de su hermano Lucifer, dios del sol.

Aquí Aradia aparece como la  Madre de la Brujería y Protectora de la Hechiceras y Brujas.  
Leland afirmaba que sus investigaciones procedían de un antiguo y pequeño manuscrito denominado Vangelo (Evangelio) que le había sido legado por una bruja de alto rango llamada Maddalena en la región italiana de la Toscana.
En él se describen los antiguos cultos a la diosa Aradia, cultos que tienen muchas connotaciones que recuerdan a varias culturas olvidadas, entre ellas la celta.
Diversos investigadores afirman que Aradia es un nombre compuesto procedente con toda probabilidad de las dos diosas: Hera y Diana formando la denominación de Erodiade o Herodias, una antigua y oscura diosa venerada en el siglo VI.
De hecho la diosa Diana adorada por las antiguas brujas fue a menudo puesta al lado de la figura de Erodiade siendo el culto a las dos diosas, muy popular.
Más tarde con la llegada del cristianismo, la diosa fue asociada a Lilith y en consecuencia a Satán por sus ritos claramente orgiásticos.
Podemos decir así que de la figura de Aradia nacieron los primeros aquelarres y las primeras bases de la mitología Wiccana como Charles Leland da a entender en su libro donde expone conjuros, rituales, hechizos y la mitología derivada de la famosa Diosa bruja.

Es especialmente interesante como centra en la mujer el origen de toda creación y de la humanidad, algo que como supondréis al Cristianismo no le hizo ni pizca de gracia.
Muchos afirman que detrás de las ideas y palabras del libro de Charles se encuentra la mano de la misteriosa Maddalena, algo que parece muy lógico y plausible.
Sea como fuere, este libro se convirtió en toda una revolución en su tiempo.
Aradia nació de la unión incestuosa de la diosa lunar Diana (que el Cristianismo se empeñó en asociar a Caín) con su hermano Lucifer al adoptar la forma de un gato.
Diana se convertiría posteriormente en creadora del Universo, tal como lo conocemos hoy en día y su hija, Aradia, se transformaría a partir de su nacimiento, en una especie de Mesías para toda bruja que se preciara luchando contra toda opresión, incluido el Cristianismo.
Según Charles Leland, poblaciones enteras practicaban los ritos descritos en su libro, siendo heredados desde tiempos inmemoriales y pasando a autodenominarse “Antigua Religión”.
Con la quema en las hogueras de estas mujeres cuyo único delito era ser dueñas de su propio destino y de seguir una religión antigua, oscura y considerada demoniaca por ser completamente extraña a su época, se produjo un movimiento revolucionario que situaría a este evangelio secreto como el principal símbolo de libertad y pureza absoluta para toda religión pagana.
Siguiendo la mitología descrita en el libro, la antigua diosa madre Diana le dijo a su hija Aradia:
“En verdad fuiste concebida y creada por el Espíritu,
Pero naciste para volver a ser otra vez mortal;
Debes volver a bajar a la tierra para instruir a mujeres y hombres.
A todo quién esté dispuesto a estudiar la brujería en tu escuela.
Nunca más serás hija de Caín, ni como a la raza a la que pertenece.
Malvado e infame por el sufrimiento,
Ladrones y bribones; como a ellos……………..no serás...
Y serás la primera de brujas conocidas;
Y serás ante todo mi embajadora en el mundo;
Y enseñarás el arte de envenenar,
De envenenar a los que son señores poderosos de todo;
Si, tú harás que mueran en sus palacios;
Y atarás el alma del opresor (con el poder);
Y cuando halles un campesino que es rico,
Entonces enseñarás a la bruja, tu alumna, cómo arruinar todas sus cosechas con tempestades horribles,
Con relámpagos y con truenos,
Y con granizo y viento...
Y cuando un sacerdote le cause mal y la hiera por sus creencias, le retornará el daño por duplicado, y lo hará en mi nombre……..
Diana, la Reina de todas las brujas
Y cuando los sacerdotes o la nobleza os digan que debéis poner vuestra fe En el Padre, en el Hijo, y en María, entonces contestareis:"Vuestro Dios, el Padre, y María son Tres diablos..." "Para mí no es el verdadero Dios ni Padre; Ya que he venido para exterminar el mal, A todo hombre malvado y a su obra destruiré...” "El que es pobre sufre con el hambre penetrante, Y el trabajo duro en la miseria, y a menudo también por el encarcelamiento indebido; aún así su alma será recompensada por sus sufrimientos,
Y será feliz en el otro mundo,
” ¡El Mal es el destino de todos quien os hace el mal!”
Después de estas proféticas palabras, Aradia aprendió a dominar el arte de la magia y de la brujería, a cómo destruir toda opresión y a enseñar a sus alumnos a cómo afrontar tales males.
Como veis hay muchos elementos derivados del anticristianismo que se vivió en aquellas épocas y del odio que ello conllevaba.
Muchos como Raven Grimassi, brujo e investigador del Neo-paganismo desde 1969, consideran que esta versión, al igual que ocurre con casi todas las obras de este tipo, se vio distorsionada de la historia original por causa del Cristianismo.
Grimassi es famoso por sus investigaciones durante más de treinta años sobre el libro de Leland y la brujería italiana tradicional por lo que podemos citarlo como un referente a la hora de profundizar en el personaje de Aradia.
Según sus investigaciones el origen de la antigua diosa Aradia procede de una simple mortal: Aradia di Toscano nacida en 1313 en el norte de Italia, en Volterra. Maestra de la magia, ella enseñó a un grupo de personas en su mayoría campesinos pobres y oprimidos por las clases sociales altas, las artes de la Brujería. Según Grimassi la historia original o leyenda sobre la que se basa Charles Leland sería la siguiente:
"Aradia era una hija del espíritu, y desde su juventud ella escuchó las voces que solo los ancestros conocieron. En sus primeros días ella caminó junto a las colinas de Alban cerca del Lago Nemi.
Un día después de haber viajado lejos en las colinas, se sintió cansada y se paró a descansar a la sombra de un gran árbol. Mientras ella calmaba sus pensamientos, una voz le habló diciendo:
"Mira bien a los cielos, y sé consciente de que eres escogida"
Aradia miró hacia arriba: los cielos se oscurecieron, y la voz le susurró las palabras "Sombra de la Luna".
Algo dentro de su ser se despertó, y entendió el camino que se abría delante de ella. Mirando desde la colina, contempló la belleza de la creación y la igualdad de todas las cosas.
Un entendimiento de los secretos de la naturaleza despertó a sus ojos, y con esta iluminación abrió su corazón y su mente a la inmensidad de todo lo que percibía.
Entonces Aradia contempló la opresión de la gente del pueblo, comprendió sus tristezas, y su corazón se llenó de compasión.
En aquellos tiempos, muchos campesinos que eran esclavos, huyeron a las colinas y bosques agrupándose en bandas de criminales para sobrevivir.
Aradia los buscó, y vivió entre ellos por un tiempo en los bosques, cerca al Lago Nemi.
Allí ella escuchó a las angustias de su pueblo.
Muchos sufrían persecución por parte de la Iglesia por ser adoradores de la Antigua Religión. Otros habían sido hechos esclavos. Entre esos criminales Aradia conoció muchas brujas que estaban también escondidas.
Al cabo de un tiempo Aradia fue a los pueblos, para darles esperanzas a las personas.
Ella les enseñó diciendo:
"Benditos sean los libres.
Benditos aquellos que se regocijan en el amor y la verdad, y buscan no mantener las enseñanzas malignas y distorsionadas.
El espíritu se encuentra en todo ser vivo, y ese espíritu es el amor. El amor no castiga, ni un día ni una eternidad.
No cedáis ante el temor y la restricción. Benditos sean los libres de espíritu, porque suyo es el reino de ambos mundos.
Ellos son los hijos de la tierra, quienes no odian ni enseñan el odio, quienes no temen ni enseñan el temor, quienes no restringen ni enseñan restricción.
Estos son los Hijos del Espíritu"
Aradia aceptó y reunió muchos discípulos, y les enseñó los misterios ocultos de la Antigua Religión que sus ancestros una vez abrazaron. Ella les reveló la naturaleza del verdadero nombre de Aradia, tomado en honor a la antigua figura mitológica, hija de Diana.
Muchas personas conocían a Aradia en su hogar de Volterra, y en Benevento, antes que ella tomase este nombre.
Su fama se expandió rápidamente a todas las regiones de Italia; personas venían a escuchar sus palabras, y a unírsele como seguidores. Ella les enseñó sobre la doctrina de la reencarnación, y sobre los antiguos dioses.
Les reveló los secretos de la tierra, y el conocimiento de las enseñanzas antiguas.
Debido a su fama, se convirtió en el punto de mira de la Iglesia y los sacerdotes. Por esta razón acabaron encarcelándola.
Allí, en su prisión, Aradia fue humillada y torturada. A pesar de ello, los oficiales temían su popularidad entre la gente del pueblo y decidieron finalmente sentenciarla a muerte.
Al día siguiente, los sacerdotes reunidos ordenaron que Aradia fuese traída ante ellos, pero nadie pudo encontrarla en su celda.
Por más que la buscaron sin cesar, ella nunca apareció.
Más tarde, en el sur de Roma, Aradia apareció de nuevo y continuó con sus enseñanzas. Escuchando las noticias de su aparición en Roma, los soldados regresaron a buscarla, pero nadie les ayudó a encontrarla. Poco después, los sacerdotes enviaron espías para mezclarse entre la gente del pueblo, con la esperanza de descubrir su paradero.
Aquella vez los discípulos le dijeron a Aradia: “Señora, algunos dicen que eres profetisa, y otros que eres maga, ¿Que les diremos a los que preguntan por ti?”
Ella tomando un puñado de arena y mirando a la multitud dijo:
“Yo Soy la Hija del Sol y la Luna. Soy la Tierra. Soy el amor de la Libertad que es el amor de los dioses. Y cualquiera que cree en mi, será también hijo del Padre y la Madre que viven en todas las cosas”
Un espía de la iglesia se acercó y preguntó: “Sabemos que eres una santa: cuéntanos acerca del dios de quien proceden tus poderes”
Aradia respondió: “Los hombres fuertes claman a muchos dioses, no hay más que Uno, quien es muchos.
Un hombre es conocido durante su vida por muchos nombres. Algunos lo conocen como padre, o como amigo, para otros es un enemigo o hermano, para otros un primo. ¿Y no es aun así el mismo hombre?”
Otro espía preguntó: “Los sacerdotes nos dicen que Dios es hombre, y que las mujeres deben someterse al hombre. ¿Qué dices sobre eso?”
Aradia respondió: “¿No os enseña la naturaleza acaso en todas formas que es igual? En toda la flora y fauna existe el hombre y la mujer. Uno no puede existir sin el otro.”
Después de esto los discípulos preguntaron:”Si todo lo que dices es cierto, ¿Por qué entonces los sacerdotes no nos lo dicen?” Aradia respondió:”Estos sacerdotes dicen lo que les fue dicho. Los que están sobre estos sacerdotes son los que conocen la verdad y la esconden. Hay muchos ambiciosos y hambrientos de poder, que se enriquecen de la iglesia. Es mejor para ellos controlar con falsas enseñanzas.”
Los espías informaron a los sacerdotes de lo que habían oído, los cuales, enfurecidos, esparcieron mentiras sobre las enseñanzas de Aradia, clamando que eran del demonio y ordenando arrestarla

Después de capturarla, mientras viajaban de nuevo hacia Roma, una banda de criminales los atacó. El líder era un esclavo a quien Aradia había convertido tiempo atrás al culto de Diana. Ellos la liberaron y la llevaron a un lugar escondido, en el bosque.
Allí ella escogió doce discípulos, seis hombres y seis mujeres a quienes enseñó pacientemente sus doctrinas restituyendo la Antigua Religión.
También les reveló que había otros que aún adoraban a los antiguos ancestros, que debían buscarlos y decirles que la Madre estaba con la Hija, que ellos entenderían a lo que se refería.” Los discípulos le preguntaron que a quien se refería cuando hablaba de “Hija”.
Aradia les respondió:”Es la hija de la Madre Tierra.
Ella será conocida como aquella que es razón y sabiduría. Vendrá al mundo y liberará a todas las personas de todas las naciones del reinado de los reyes.
En este tiempo de la Hija, grandes cambios ocurrirán, cambios nunca antes vistos por el mundo.
Será un tiempo de renovación marcado por la Voluntad de la Hija.
Sus palabras serán escuchadas entre las palabras de los hombres. La mujer caminara al igual que los hombres, y la ley no hará diferencia entre los sexos. Cuando esto ocurra la Era habrá comenzado. Y mis profetas restauraran mis enseñanzas preparando el amanecer de la Era que vendrá. Y en el año del nacimiento de este profeta habrá una señal por el cual los brujos se regocijaran. Porque será el año del renacimiento de la Antigua Religión.”
Aradia siguió hablando: “Aun así, antes de este tiempo, habrá muerte entre los nuestros. Se acerca el tiempo en el cual mis seguidores serán llevados a la destrucción; perseguidos y encerrados.
Mi pueblo será torturado y matado por orden de la Iglesia. Así como los cristianos fueron una vez perseguidos, ellos os perseguirán. Pero la Era del Hijo llegara a su fin, dando paso a la Era de la Hija.”
Con estas palabras inició Aradia otra vez su enseñanza pero no tardó mucho tiempo en que los soldados la encontraran y la volviesen a arrestar.
Sus discípulos escaparon evitando ser capturados. Aradia, sin embargo, fue condenada por herejía y traición.
Mientras estaba en prisión, cierto guardia conmovido por su belleza y encanto, se convirtió en su amante. En la noche de su ejecución, Aradia le persuadió a llevarla al jardín, para que pudiese orar al aire libre junto con otros dos guardias. Cuando terminó se inició una gran tormenta y el guardia le ordenó que volviese a su celda.
Mientras ella obedecía, la tormenta se desató con gran furia, un terremoto sacudió la tierra y los edificios cayeron, piedra por piedra.
Cuando la calma llegó, solo unas pocas personas fueron encontradas vivas. La noticia de que Aradia había perecido se extendió como la pólvora.
Siete días más tarde, Aradia apareció en el campamento del bosque de los criminales; todos estaban asombrados ya que pensaban que estaba muerta. Aradia se negó a hablarles con respecto al incidente, y abandonó el bosque junto con sus discípulos hasta llegar cerca del Lago Nemi. Aquella noche, Aradia les dijo:” El tiempo está ahora marcado, y solo permaneceré con vosotros por un corto tiempo.”
Aradia marcó un circulo en la tierra, contando nueve pasos del centro. Luego reunió a sus discípulos dentro del círculo, y formalmente los instruyó.
A continuación, se dirigió a ellos diciendo:”Cuando tengáis necesidad de algo, reuníos en secreto cuando la luna esté llena, y adorad el espíritu de la Reina de las Brujas.
Reuníos en el círculo de las artes, y los secretos que aun son desconocidos os serán revelados. Vuestras mentes y su espíritu, deben ser libres de opresión y como señal de libertad, deberéis estar desnudos en todo rito que celebréis. Porque esa es la esencia del espíritu y el gozo sobre la tierra. Y su ley será el amor a todas las cosas. Sed verdaderos en vuestras creencias. Manteneos en vuestros caminos más allá de los obstáculos. Porque nuestra es la llave de los misterios, y el ciclo del renacimiento, que abre la puerta al vientre de la iluminación. Yo soy el espíritu de todas las brujas, que es gozo y paz, y armonía.
En la vida la Reina de las Brujas revela el conocimiento del espíritu. Y en la muerte la Reina os entregará paz y renovación en la vida de nuevo.”
Después de estas palabras Aradia les enseñó los secretos del círculo: de los dioses y de los Ancestros, conocidos como Grigori (Atalayas), les enseñó todo tipo de encantamientos, señales en el cielo, y sobre las estaciones.
Cuando Aradia les reveló estas cosas les dijo:
”En memoria mía deberéis comer tortas de grano, vino, sal y miel.
Les daréis forma de luna creciente. Luego las bendeciréis en mi nombre y lo compartiréis en vuestras reuniones sagradas.
Como los antepasados, tendréis como sagrado el primer día de Mayo y Agosto, así como la víspera de Noviembre que es el tiempo de las sombras.
De Febrero celebrareis el día segundo. También observareis los solsticios de verano e invierno, así como los equinoccios de primavera y otoño. A todos quienes observen estos tiempos sagrados la Reina de los Cielos les dará Poder. Y serán exitosos en el amor. Y tendrán el poder de bendecir y consagrar. Y conocerán la lengua de los espíritus, y obtendrán sabiduría de las cosas ocultas, y levantaran espíritus del vacío.
Deben entender las Voz del Viento, y el conocimiento de las formas cambiantes. Conoceréis el futuro y se os revelaran los signos sagrados. Tendréis el poder para sanar enfermedades y devolver la belleza. Bestias salvajes os reconocerán porque no causareis daño alguno.
Debéis saber que el poder se adquiere mediante el conocimiento, y el conocimiento se gana a través del entendimiento. Debéis mantener el equilibrio. Todo lo que vive es en esencia masculino y femenino.
No viváis el uno sin el otro pues juntos hacen la plenitud. Benditos sean los libres de espíritu. Cuando odiéis o despreciéis, o no comprendáis es porque estáis en desequilibrio con vosotros mismos y con lo que tenéis a vuestro alrededor. No hablo solo de masculino y femenino, sino de los elementos, causas y fuerzas.
Buscad primero el equilibrio, y allí entenderéis, y con entendimiento alcanzareis aquello que debéis y anheláis.
Mi propósito está establecido, y ahora os doy el Poder. En mi nombre iréis y enseñareis los caminos de la libertad y la magia”
Aradia dejó caer sus ropas, mostrándose completamente a sus discípulos. Les cogió a cada uno de la mano y los llevó dentro del círculo en el medio junto a ella, sobre la tierra. Allí sobre la sagrada Tierra, bajo el cielo lleno de estrellas, ellos se unieron en el Amor. Después de esto, cada discípulo se unió al otro. De esta manera el poder fue pasado en amor, entre todos los discípulos de Aradia.
Era temprano en la mañana cuando los discípulos se reunieron de nuevo a escucharla. Aradia dijo: “Desde ahora establezco un Coven (aquelarre), entre vosotros y yo, y todos los que vendrán a seguir este camino”
Luego puso un rollo en las manos de los discípulos, en el cual estaban escritas las trece leyes. También les dio los rollos sagrados que ella había escrito. Estos fueron los fundamentos de todas las enseñanzas,
Aradia les dijo de nuevo:”Dentro de podo iréis en medio de aquellos que no son del Camino. Y encontraréis ignorancia, miedo y malentendidos. Por ello debéis protegeros en todas las formas. Y encontraréis muchos que verdaderamente buscan ser uno con la naturaleza de las cosas. Enseñad a todos los que encontréis sinceros, y verdaderamente dignos. Y tened cuidado de no haceros jueces en ello. Mantened vuestra propia manera de ser, y no pretendáis que todos sean imagen vuestra.
Demostrad amor y calor a todas las personas, porque si no lo hacéis, muchos se apartaran de vosotros. Vuestra primera alianza es con el Dios y la Diosa, la segunda alianza con la Antigua Religión, y la tercera con todos los Brujos. Si te sirves a ti mismo, entonces no sirves porque así estás en desequilibrio con la naturaleza. Porque en la naturaleza todos sois iguales. Nada es más importante que otra cosa. Aun así todo ser vivo tiene el derecho de hacer lo que deben hacer para sobrevivir. ¿Quién puede hablar en contra del orden de las cosas? Entonces, vivid como debéis vivir, de acuerdo a las leyes que yo os acabo de dar. Disfrutad cada día, y no os preocupéis por el futuro. No os volváis amargos o fríos ante la dureza e injusticia de la vida, porque el amor tiene el poder de sobreponerse sobre todas las cosas. Nada dura eternamente, y nada permanece igual, porque todo se mueve hacia lo que va a convertirse. Por ello os digo que observéis los ciclos de todas las cosas, dentro y fuera de vosotros”
Cuando el tiempo de instrucción estaba casi terminado, uno de sus discípulos pidió a Aradia que hablase de nuevo sobre la Era  que estaba por venir.
Aradia dijo:” La Era de la Hija es la era final de la tierra. La primera Era fue aquella en la cual los hombres adoraban a la Gran Diosa.
La segunda fue la era del Padre, y la tercera la del Hijo. Bajo la era de la Diosa, muchas diosas aparecieron con sus respectivos cultos. Con la Era del Padre, muchos dioses aparecieron, desplazando con sus cultos, a los cultos de las diosas. Fue entonces que los cultos de los guerreros empezaron a dominar el mundo.
El aparecer del Hijo trajo al mundo amor y compasión. De esta era se levanto el espíritu del Cristo, pero los hombres se aferraron al Padre Dios. Ahora cuando la Era de la Hija venga, será restaurada la razón y el mundo estará en equilibrio.
Para anunciar el advenimiento de la Era de la Hija y recordarlo, cada 200 años se levantara un profeta. Este profeta será un gran maestro, y dará vida a la antigua religión. Cuando la era de la Hija se acerque, habrá un despertar en el reconocimiento de las mujeres, y por ello ellas serán reafirmadas. Habrá un cambio en las Leyes, y las mujeres caminaran de la misma manera que los hombres. Y llegara el tiempo en que la última de las leyes que nos persiguen será abolida.
En ese año todos los brujos se regocijaran. Cuando la era de la Hija empiece a remplazar a la del Hijo, entonces mi profeta aparecerá, y será llamado el Profeta Silencioso.
En este tiempo ocurrirán muchos cambios. Ocurrirán cambios en la tierra los cuales nunca antes fueron vistos por las personas. Y habrá renovación y agitación. Cuando la Era de la Hija reemplace a la del hijo, entonces aparecerá aquella que ha de establecer la razón. Y ella tendrá 36 años en ese momento.
Y ella vendrá con poder, ya que el Profeta Silencioso le habrá preparado el camino. En el progreso a esta Era, grandes juicios y tribulaciones caerán sobre las personas de todas las naciones. Y de las cenizas se levantara el nuevo mundo de la Razón. Las personas no serán dirigidas más por gobiernos. Tampoco habrá personas oprimiendo a otras, sino solo maestros y consejeros. Nadie poseerá el poder sobre otros, ni restringirá o controlará a cualquier otra persona. La tierra será de un solo gentío, y todos vivirán bajo los rayos que emanaran del amor, la paz y la razón.

Y todo ese día hasta el amanecer Aradia habló del futuro. Al día siguiente sus discípulos partieron como ella había dicho, en parejas de hombre y mujer, para enseñar su Evangelio. Luego ella se despidió de ellos, y les ordenó ir a todos los pueblos.
En los días que siguieron, la fama de Aradia, su sabiduría y belleza, se esparcieron por toda la tierra. Las personas empezaron a adorarla, llamándola “la Bella Peregrina”. Hubo quienes afirmaban que era una Diosa con forma humana. Sus discípulos viajaron con un peso en el corazón, ya que Aradia les había hablado acerca de los oscuros tiempos por venir.
Ellos llevaron consigo los pensamientos de muchos siglos que pasarían antes del advenimiento de la Era anunciada.


Después de viajar pueblo por pueblo, los discípulos regresaron a Benevento. Allí reunieron todos los covens de Aradia.
Los discípulos les enseñaron las palabras finales de su maestra, y compartieron los secretos de los Rollos Sagrados con ellos. Los seguidores formaron Clanes, y un Covenant fue establecido para asegurar las enseñanzas de Aradia para el futuro.
Las leyes del Covenant de Aradia fueron establecidas en ese momento para poder unir a los Clanes en el Antiguo Camino.
Estos grupos luego partieron a lugares lejanos, temiendo mayores persecuciones por parte de los enemigos de Aradia. Sin embargo, allí quedaron todos aquellos seguidores que no quisieron partir. Aradia, en cambio, no fue vista de nuevo por las personas de esa región.
Pero sus seguidores recordaban sus enseñanzas, se reunían y celebraban sus ritos tal como la Santa se lo había ordenado, desde ese entonces hasta hoy día.
Como veis esta leyenda que no desmerece en argumento ni contenido a ninguna otra, tiene fragmentos que mantienen una estructura mitológica muy parecida a la celta en muchas partes. Esto indica claramente el interés por resucitar las antiguas y viejas costumbres celtas de lo que aquí se llama “Antigua Religión”.
Para terminar os dejó un bello y antiguo poema dedicado a este personaje, divino y mortal, tan misterioso como enigmático:

Soy Aradia
Hija del mar
Hija del viento
Hija del sol
Hija de la Luna
Hija del amanecer
hija de la puesta del sol
Hija de la noche
hija de las montañas
Canté la canción del mar
Y oí suspiro del viento
Oí los secretos ocultos del sol
Y bebí las lagrimas de la luna
Vi la belleza del amanecer
Y el luto de la puesta del sol
Pongo en la oscuridad más profunda la noche
Y la majestad de las montañas miraba
Porque soy más fuerte que el mar
Y más libre que  el viento
Soy tan radiante como  sol
Y más cambiante que la luna
Soy la esperanza del amanecer
Y la paz de la puesta del sol
Soy más misteriosa que la noche
Y más vieja que las montañas
Más vieja que el tiempo
Porque soy éso, que era
Éso que es y será
Soy Aradia.


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