2.25.2015

Ratnasambhava – El Buda de la Joya


Ratnasambhavael Buda del Sur-L


La Joya que concede Deseos en el Sur del Mándala
Entrando imaginativamente al reino de Ratnasambhava (en Tibetano Gyalwa Rinjung) deberíamos formarnos una idea del tipo especial sabiduría que él personifica. Él transforma orgullo en samatajnana, la Sabiduría de la Mismidad.
Después de la aguda claridad del amanecer de Akshobya, todo se mezcla en la bruma del mediodía, que es la hora del día asociado con Rarnasambhava.
Su luz brillante suaviza los bordes del paisaje, todo es mielizado por su radiación dorada.
Su Sabiduría rescata los factores comunes de la experiencia.
Ve todo los aspectos de la vida, todas las miríadas de formas que toma, como marcado por shunyata, todo carece de existencia inherente por igual.
También ve “la humanidad común” en todos los hombres y mujeres, aprecia a todos ellos por igual.
Por lo tanto Ratnashambhava esta particularmente asociado con el reino humano de la Rueda de la Vida.
Ratnasambhava
También conocido como el “Nacido de la Joya”, el nombre de Ratnasambhava puede aun traducirse como el que “Produce Joyas”.
Él esta asociado con la riqueza, y a veces es descrito como el Buda del Dar.
Siendo infinitamente rico, el no hace distinciones de valor, dando libremente a todos. Todos los seres son igualmente preciosos.
Después de todo, Ratnasambhava esta asociado con el elemento tierra, y la tierra es un gran nivelador.
Cualquiera sea tu posición social, cualquiera sea tu raza o sexo, y aun cualquiera sea nuestra forma de vida, todos estamos hechos de la misma arcilla.
La luz solar dorada de Ratnasambhava brilla igualmente sobre un palacio que sobre un pila de excrementos.
Al contactar su Sabiduría desarrollamos solidaridad hacia todas las formas de vida.
Las cualidades de Ratnasambhava no traen a la mente numerosas imágenes las cuales sugieren que el orgullo ha sido nivelado, y afirman lo que toda la vida tiene en común.
Hay un soneto de Shelley, Ozymandias, en el cual él encuentra un viajero que le cuenta de su hallazgo de los restos de una gran estatua in el desierto.
La inscripción en el pedestal lee:
"Mi nombre es Ozymandias, y soy el rey de reyes.
Vosotros seres poderosos, ¡mirad mi obra y desesperad!"
La estatua esta en ruina total. El viajero irónicamente observa:
Nada queda a su lado. Más allá de las ruinas
de este enorme naufragio, desnudas e infinitas,
solitarias y llanas se extienden las arenas.
Yo creo lo mismo del aviador francés, Antoine de Saint-Exupéry.
Después de su choque aterrizando en el Sahara, él y su mecánico caminaron por días, desesperados por agua, y viendo espejismos.
Finalmente en la distancia los dos vieron signos de una caravana.
Un beduino apareció en la distancia.
Él no estaba mirando en su dirección, y ellos estaban demasiado lejos para gritar.
Ellos sabían que si el árabe giraba la cabeza 45 grados sobrevirian; si no morirían.
Lentamente él lo hizo, él los vio. Les dio agua, y Saint-Exupéry describe sus sentimientos de toda la vida para por aquel árabe sin nombre, quien no era nadie especial, solo otro ser humano, un compañero de viaje a través de la vida.
Luego también tenemos el mito de Midas.
El rey Midas es una triste caricatura de Ratnasambhava.
Él también esta asociado con la riqueza y la igualdad.
Todo lo que él toca se convierte en oro.
Sin embargo, él destruye la humanidad de las cosas; incluso su familia y comida se convierte en oro cuando la toca.
Su avaricia lo aparta del reino humano. Su poder de riqueza se convierte en un tormento para él.
Con la Sabiduría de la Mismidad desarrollamos ecuanimidad. Experimentamos “los Ocho Vientos (vicisitudes) Mundanos” (Ganancia/Perdida, Fama/Descrédito, Elogio/Culpabilidad, Felicidad/Aflicción) como iguales, dándonos cuenta que el perseguir uno nos dejará abierto al otro.
Al mismo tiempo que aprendemos a tratar cada uno de estos “impostores gemelos” con calma imparcial, estos pierden su efecto sobre nosotros.
Nos convertimos como la tierra, que recibe a todos igualmente.
Solo podemos hacer esto si cesamos de relacionarnos con las cosas personalmente, viendo sus ventajas y desventajas para con nosotros.
Para hacer esto necesitamos encontrar un aspecto más de la Mismidad: la igualdad entre nosotros y los demás.
La Sabiduría de la Mismidad no es una cuestión fría que Surge de la justicia igualitaria.
Es una fuerte identificación positiva con toda la vida.
La luz dorada de Ratnasambhava disuelve los bordes de uno y el otro.
Cuando estos desaparecen, todo nuestro sentido de propiedad y posesión se desvanecen. De esta manera compartes con los demás, sin siquiera sentir que estas dando, porque el acto dar requiere de un “uno” que da y de otros que reciben

jazmines
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