6 de mayo de 2015

Introduccion a La Psicologia -


Que es la Psicologia?

Es la ciencia que estudia el comportamiento humano y los procesos mentales de este y los animales. La psicologia representa la empresa de la humanidad de comprenderse a si misma y ordenar sus propios asuntos de forma racional y logica.

La Psicología y la Vida 

Todos somos en cierto modo psicólogos. 
En nuestra vida diaria hacemos lo que un psicólogo hace en un laboratorio. 
Observamos a nuestros compañeros humanos y escuchamos lo que dicen, Observamos cómo reaccionan ante lo que hacemos. Juntamos toda la información de nuestras observaciones y establecemos teorías (las personas de baja estatura son agresivas; las mujeres, nerviosas para manejar; los estudiantes de pelo largo fuman marihuana, etc.). Luego probamos estas teorías observando si nuestras predicciones son acertadas o buscamos alguna evidencia para apoyarlas. A menudo nos equivocamos, aun cuando no lo admitamos fácilmente. 
Nuestro sentido común puede ser suficiente en varias situaciones y tareas, pero también nos puede llevar a falsas conclusiones y hacer inútil nuestro trabajo. 
Muchas de nuestras ideas sobre la naturaleza humana, la personalidad o las influencias culturales pueden no ser más que simples prejuicios o estar basadas en suposiciones derivadas de nuestra propia naturaleza, personalidad y educación. 
Posiblemente seamos malos observadores de los fenómenos, personas que no discriminan la información, o también carecer de una adecuada capacidad para asimilar las ideas complejas, y todo ello nos puede llevar a un mal empleo de la psicología, es decir, a “psicologisar”. 

Resulta fácil tratar de explicar o entender el comportamiento, secundar argumentos falsos o demasiado simplificados para apoyar nuestras proposiciones. Decimos, tomando un ejemplo sencillo, que: “La violencia característica en las familias numerosas y pobres, se debe a las condiciones de hacinamiento en que viven”. ¿Por qué? Porque todos sabemos que si muchas ratas son puestas en una jaula pequeña, al final se atacarán unas a otras, llegando incluso a matar a las más débiles. 

La idea es interesante, la inferencia, tentadora, pero los supuestos son incorrectos. Es cierto que algunas personas pueden reaccionar violentamente y que otras pueden sentir pánico o inquietud en condiciones de hacinamiento, pero la mayoría no lo hará. Aun para las que sí lo experimenten, podría haber muchas  razones que explicasen su comportamiento evidentemente típico”. Las ratas no son iguales a los humanos y éstos no son iguales entre sí. 
Las ratas almacenan sus alimentos, algunos gitanos también. ¿Son avaros todos los gitanos? ¿Matarían a sus hermanos en una caravana con demasiadas personas? No. Sin embargo, este proceso de simplificar el mundo en que vivimos, estableciendo analogías entre cosas sin relación alguna, puede dominar todas nuestras respuestas, incluyendo nuestro estilo de vida. 

Cuanto más compleja o desconcertante es una situación, tanto mayor es nuestro deseo de simplificarla. Los psicólogos se estremecen ante esta tendencia. Alegan que mientras más complejas sean las situaciones a las cuales nos enfrentamos, tanto mejor, si es que estamos interesados en la verdad sobre nosotros y en nuestra forma de comportarnos. Cuanto más maduros seamos, menos tendremos que simplificar o psicologisar y mejor será nuestra adaptación a la vida real, lo cual no es sencillo. A esto se debe que los psicólogos intentan seguir los métodos científicos.

Descifrando los Misterios 

Hace unos cien años, la idea de adoptar un criterio científico para el estudio de las personas fue 
una emocionante novedad. En aquella época parecía un gran progreso el descubrir qué tan grande 
tenía que ser la diferencia entre dos pesos para que una persona -cualquier persona- fuera capaz 
de discriminar esa diferencia. Luego se descubrió que más o menos sucedía lo mismo cuando se 
juzgaban diferencias en cuanto a la intensidad del volumen, color o longitud de las líneas. Este fue 
un descubrimiento importante: implicaba que el ser humano se comporta en formas regularmente 
repetibles y predecibles, para las cuales resulta apropiado un método experimental de 
investigación. 

Este desarrollo condujo directamente a los grandes progresos subsecuentes que tuvieron lugar por 
el uso de métodos científicos para tratar de responder a la pregunta: “¿Cómo nos convertimos en 
adultos competentes?”. Todos empezamos como niños indefensos: por lo menos una parte de la 
nueva conducta, adquirida a lo largo del camino del desarrollo hacia la edad adulta, debe ser 
aprendida: ¿cómo opera entonces el proceso del aprendizaje? 

La primeras respuestas científicas fueron las del psicólogo ruso Pavlov y las del psicólogo 
norteamericano Thorndike. Ellos demostraron que el aprendizaje se basa en la recompensa y el 
castigo, pero sus descubrimientos fueron más sutiles de lo que sugiere este enunciado. No 
cualquier recompensa, dada en cualquier momento, funciona: debe ser algo verdaderamente 
deseado por el organismo a un nivel biológico y debe llegar rápido (aproximadamente medio 
segundo) después de haber ocurrido la conducta que se debe aprender. 

Ahora sabemos que el aprendizaje en realidad es un proceso mucho más complicado, pero esa 
fue la semilla de donde surgió gran parte de la psicología. Un aspecto importante del trabajo de 
Pavlov y Thorndike fue su experimentación con animales. Con otros innovadores, fueron capaces 
de demostrar que el aprendizaje del comportamiento humano se puede relacionar confiadamente 
con el mismo proceso de los animales inferiores. Esto no significa -como vimos en el ejemplo de 
las ratas y los gitanos- que los humanos se comportan como los animales, sino que ambos 
aprenden algunos de sus patrones de conducta de manera similar. En realidad, los humanos hemos 
aprendido mucho acerca de nosotros mismos, al investigar metódicamente aspectos específicos 
del comportamiento animal. 

De este modo, a la psicología se le daba el nombre de “ciencia de la conducta”, o, en forma más 
precisa, “ciencia del comportamiento de los organismos”. Pero una definición más antigua fue la de 
“ciencia de la vida mental”. Muchos psicólogos modernos están regresando a esta definición que 
hace de la “conciencia” un concepto central y propicia el estudio de los sueños, la fantasía, los 
recuerdos, los procesos del pensamiento, las sensaciones, etc. -es decir, de todos los aspectos del 
funcionamiento mental. 

Los primeros psicólogos, en particular los primeros conductistas, negaban la importancia de 
dichos fenómenos o los veían como tipos especiales de comportamiento. Argüían que, por 
ejemplo, los pensamientos tienen muy poca relación con lo que la persona piensa, es o hace en 
realidad. Un hombre puede considerarse a si mismo como un león, pero ser visto por sus amigos 
como un ratoncito, como un apacible y gentil sujeto con ideas un poco ridículas. De acuerdo con 
los conductistas, lo que hace es lo que en realidad importa a los demás y, a la larga, a él mismo. 
Las acciones dicen más que las palabras. 

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