lunes, mayo 22, 2017

Complejo De Brunilda - Idealizar a la Persona Amada -


Algunos complejos psicológicos afectan a las relaciones sentimentales. 

Es el caso del complejo de Brunilda, que ocurre cuando idealizamos a la persona amada, lo encumbramos a la categoría de héroe para convertirlo después en un villano.

El complejo de Brunilda o la decepción del amor


Seguro que conoces bien esa transformación que experimentan los hombres, ese salto que dan de príncipe azul a sapo repugnante. 
Debemos decir que en esa mutación tan frecuente no tienen toda la culpa ellos, nosotras también somos parte de esa decepción. 
El complejo Brunilda consiste en convertir a la persona amada en un auténtico héroe para transformarlo después en el peor de los villanos.

Tendencia de las jóvenes a querer ver en su novio un superhombre o un héroe, sobrevaloración que después del matrimonio se cambia en una desvalorización absoluta. 

En el caso, el hombre sigue siendo el mismo, cambia sólo la actitud de la mujer. En la leyenda germánica la walkiria Brunilda sólo se muestra dispuesta a casarse con un varón capaz de vencerla en toda clase de ejercicios físicos. Mediante un engaño Sigfrido logra vencerla y conquistarla. Brunilda descubre el engaño y exige la muerte del ofensor

Si buscamos culpas, probablemente estén repartidas al 50 %. 
Porque solo cuando se sufre este complejo psicológico de Brunilda se puede ver en el hombre del que te enamoras a un superhombre, al hombre perfecto, todo un dechado de virtudes, tan perfecto que no parece real, que parece un sueño. 
No es real, tampoco es un sueño, es un complejo.

Ese hombre perfecto se convierte con el tiempo en un personaje malvado y en un ser repugnante. ¿Cómo pude enamorarme de un ser tan miserable? 
La respuesta la encontramos en el complejo de Brunilda, un tipo de complejo que en su versión más suavizada lo hemos padecido la gran mayoría de las mujeres. 
Y es que parece inevitable eso de idealizar a la persona amada.

Para poder escapar del complejo de Brunilda conviene relativizar. 
Pero, ¿cómo se relativiza la intensidad del enamoramiento? Porque esa sensación de haber conocido a un ser pluscuamperfecto es inevitable. 
Tan inevitable como abrir los ojos después de un tiempo y darte cuenta de que no, no solo no era perfecto, sino que además era un sinvergüenza.

Fuentes: Laura Vélez
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