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10 de diciembre de 2017

Las Diez Mahavidyas - Tantra Hindu -


Son las más importantes transformaciones de la diosa femenina en el Tantra hindú, cuyo número es de diez, siete de ellas pertenecientes a las fases de la manifestación creativa, y tres al retiro.
Las 10 Mahavidyas

Las Mahavidyas son las formas en que aparece y puede ser venerada, una de las manifestaciones de la energía de la Gran Diosa.

Son las más importantes transformaciones de la diosa femenina en el Tantra hindú, cuyo número es de diez, siete de ellas pertenecientes a las fases de la manifestación creativa, y tres al retiro.
Durante uno de sus numerosos juegos amorosos entre Shiva y y su consorte Parvati, las cosas se descontrolaron.
Parvati se multiplicó en diez formas diferentes en diez direcciones distintas para evitar que Shiva pudiera escaparse al vigilar todos los caminos de su posible fuga.
Cada una de las formas manifestadas por Parvati hicieron comprender a Shiva verdades esenciales, y le hicieron consciente de la naturaleza eterna de su mutuo amor.
De verdad en el proceso del estudio espiritual, la Diosa es quien dirige e inspira. 
Ella es la sacerdotisa que nos revela las más altas verdades espirituales que se encuentran en nuestro interior.
Por eso se la conoce como la Gran Diosa de la Sabiduría (Maha = grande, vidya = conocimiento).
El espectro de estas diez diosas cubren la gama entera de la divinidad femenina.


Estas Diosas son:
Kali. Su color es negro como la noche. 
En el Rij Veda hay un himno (Ratisukta) que dice que hay dos tipos de noche, una la que experimentan los seres mortales y otra la que experimentan los seres divinos. 
Es la deidad central del tiempo. 
Su propia naturaleza, a pesar de su aterradora apariencia exterior, es puro éxtasis por encima de todas las ideas de positivo o negativo. 
Kali lleva una piel de tigre y un collar de cabezas masculinas cortadas. 
Su rostro, con sus tres ojos, muestra una terrible mueca de risa, y su cabello es una sola trenza apelmazada. 
Se yergue sobre la pira funeraria en la que el mundo queda reducido a cenizas, pero está encinta de la potencialidad recreadora, porque ella es la que divide el uno en muchos. 
Cuando, en el proceso de creación, Kali “despierta” por primera vez con una sensación de existencia positiva, viendose a sí misma como el origen de la multiplicidad, adopta el aspecto de la segunda 

Mahavidya, Tara.


Tara. 

Tiene una gran semejanza con Kali en su representación iconográfica, ya que ambas llevan un vestido mínimo o están desnudas con su collar de cabezas recién cortadas y su cinturón de manos humanas, y muestran su lengua roja de sangre. 
Se distingue de Kali por unas tijeras que sostiene en una de sus cuatro manos, y que representan su capacidad para cortar todo lo accesorio. 
Está representada en un reluciente color azul oscuro, con el vientre hinchado, reposando el pie izquierdo sobre un icono-cadáver de Shiva
Situada en medio de una pira funeraria, su vientre está preñado con un potencial infinito de creación y recreación. 
Es venerada también por la tradición budista como una importante encarnación de la compasión. 
Su nombre significa “estrella”.



Shodashi. 

Roja como el sol caliente, se representa sobre un loto que descansa sobre el cuerpo acostado de Shiva que a su vez se encuentra sobre un pedestal que se apoya en las figuras de los dioses hindúes Brahma, Vishnú, Shiva, y Rudra
Esto supone una representación del dominio de la Diosa sobre las más importantes deidades masculinas del panteón hindú, una creencia central de la idea de las Mahavidyas. 
Ella es la salvadora de todo, el Último Refugio. 
Sostiene en sus manos flechas y un arco de caña de azúcar como símbolo de la dulzura de sus dardos. Uno de sus epítetos es Tripura Sundari, “Aquella que es hermosa en los tres reinos” y otro Lalita que implica la suavidad. Shodashi significa dieciséis en sánscrito, y así ella es visualizada como la dulce muchacha de dieciséis años.


Bhuvaneshvari. 

Literalmente “la Amante del Mundo”. Es dorada como el sol saliente, lleva la media luna y una corona sobre su cabeza, y se identifica con la energía que es la base de la creación. 
De sus cuatro brazos dos asen el nudo y el acicate, y dos hacen ademanes, ofreciendo dádivas y consuelo, su pechos untados de pasta de sándalo y azafrán, están hinchados de la miel que infunde objetividad a la creación. 
Su delgada cintura, sus muslos, sus nalgas y su ombligo son muy bellos. 
Su garganta está adornada de collares y sus brazos están creados para el abrazo. 
Está belleza y atractivo son entendidos como una afirmación del mundo físico, y los ritmos de la creación, el mantenimiento y la destrucción, así como los deseos de la condición humana no son más que el alegre juego de Bhuvaneshvari.


Chinnamasta. 

El sadaka la encontrará en su propio interior, a la altura del ombligo, dentro de una flor de loto completamente abierta que contiene un campo “rojo como la flor del hibisco”, y rodeada por tres líneas circulares. 
El loto sale de un par de figuras que representan la pura fertilidad cósmica, un varón azul y una hembra, análogos a Kamadeva y Rati, llevando a cabo el acto sexual, que en una interpretación se entiende como control del deseo sexual y en otra como la encarnación de la energía sexual de la diosa. 
Chinnamasta está sentada en el loto, es de un color gris azulado oscuro y tiene una guirnalda de cabezas, coge una serpiente con una mano y su propia cabeza con la otra. 
De su cuello cortado salen torrentes de sangre, uno de los cuales entra en la boca de su propia cabeza, lo demás en las bocas de dos figuras femeninas desnudas de 16 años (sus asistentes Jaya y Vijaya), una cada lado suyo, con tazas y serpientes en las manos. 
La hembra de la derecha es de oro, la de la izquierda es de color bermellón brillante.

Este icono de transformación muestra a la Diosa en el acto de distribuir su energía vital por el universo, acto que está simbolizado por los arroyos de sangre que derrama su cuello cortado por ella misma en las bocas de las otras dos figuras femeninas para formarlas y alimentarlas. 
Las tres son funciones de la Diosa en acto carnal con el macho. 
Pueden ser equiparadas filosóficamente con la tríada de esquemas preliminares que pasa por adoptar la energía creadora. Estas tres figuras son, vistas desde el mundo material, tal y como lo conoce el hombre normal después de haber subido muy alto por su escala conceptual: la inercia negra (Tamas), lo brillante y activo (Rajas) y el esplendor del Ser (Sattva), características que reciben el nombre cualidades de objetividad (Gunas), y que son los atributos más fundamentales de la realidad. 
Vistas desde el lado de la Diosa, se extienden a partir de su propia naturaleza, en forma, respectivamente, de deseo (Iccha), acción (Kriya) y conocimiento (Jnana), de color azul oscuro, rojo, y amarillo brillante o blanco. Existen ligeras diferencias en su representación pictórica.


Bhairavi. 

Roja, la de tres ojos, enguirnaldada de cabezas humanas, el pecho todo manchado de sangre, coronada, y con un rosario y un libro en la mano. 
Es ella la que multiplica hasta la infinitud de seres y formas, induciendo a los hombres a correr en pos de ambos en busca de saciedad. 
La creación y la destrucción son dos aspectos esenciales del universo que esta sujeto a sus ritmos alternos. 
Como diosa de la descomposición esta asociada con la ignorancia y la lujuria, a la embriaguez del alcohol, la perdida de semen que debilita al hombre, la cólera, los celos y otras emociones egoístas. Es la fuerza que tiende hacia la disolución, y como la destrucción se encuentra por todas partes, Bhairavi está presente en todas partes.


Dhumavati. 

Es alta y siniestra, pálida, agitada y lleva su ropa sucia. 
Lleva el pelo enmarañado y los pechos colgantes, y está desdentada. 
Tiene la nariz grande, el cuerpo y los ojos torcidos, y va en un carro tirado por cuervos, comedores de carroña y símbolo de muerte. Es espantosa y pendenciera, y siempre está atormentada por el hambre y la sed. 
Es la que genera el estado del ser en el que el individuo olvida su origen, pierde el contacto con su fuente y sufre continuamente las agonías del apetito insatisfecho y la esperanza frustrada que sólo satisface cuando consume a Shiva su consorte que contiene en sí el mundo entero. 
Es en el fondo, el nadir de la creación.


Bagala. 

Sentada en un trono de gemas, es amarilla, el color de la esperanza.
Está cubierta de adornos y se representa con una porra en su mano con la que machaca a un enemigo (un asura llamado Madan) cuya lengua tiene cogida con la otra mano.
La lengua, el órgano de la palabra y el gusto se considera como una entidad mentirosa, ocultando lo que está en la mente, y se ataca así la ilusión y la conceptualización engañosa.



Matangi. 

Es la encarnación del frenesí emocional, su tez oscura, sus ojos inyectados en sangre giran constantemente en sus cuencas; ebria y agitada por el deseo, tropieza con todo como un elefante furioso. 
Asociada a una Chandala, los niveles más bajos de la jerarquía de castas de la sociedad hindú, resume en ella lo contaminado y lo prohibido. 
Es la fase en la que el mundo cae bajo la ebriedad del mantra, el Tantra y el anhelo por la unidad con Shiva.




Kamala. 

La señora del loto, Shakti, se nos aparece como pura conciencia del Ser, bañada en las serenas aguas de la realización, que cuatro elefantes de oro derraman sobre ella con sus trompas. como símbolo de soberanía y fertilidad.
Lleva una resplandeciente corona y vestidos de seda, sostiene en las manos un par de lotos, hace el signo de conceder favores, y todo su cuerpo es de oro.
Su nombre es un epíteto de Lakshmi y tiene en común con ella la simbología de la prosperidad, la riqueza y la suerte, pero no representa nunca el modelo de esposa junto a Vishnú.
En su representación de Mahavidya su poder no aparece asociado con deidades masculinas. Goza y es gozada, el estado de unidad reconstituida.


El Kaulavali Tantra dice que todas las mujeres deberían ser consideradas como manifestaciones de Mahadevi (la Gran Diosa), y el Nila Tantra dice que habría que abandonar a los padres, al guru, y hasta a los dioses, antes que insultar a una mujer.
Estas diosas, que tienen fuertes asociaciones con la muerte, la violencia y la contaminación, con los papeles marginales y despreciados de la sociedad, sugieren que el devoto debe experimentar una liberación del orden establecido más allá de lo convencional, para adquirir una perspectiva nueva en su aventura mística, sin cuya experiencia cualquier búsqueda espiritual permanecería incompleta.
Estas transformaciones-Shakti pueden ser veneradas aisladamente, en serie o incluso en combinaciones de imágenes que simbolizan las fases transicionales.
Cada una de ellas representa una limitación de la persona total de Kali, pero es, al mismo tiempo, una parte inevitable de ese total.
Sin la experiencia radical de la desintegración, ninguna búsqueda integradora podría significar nada. Kali tiene que ser conocida en toda la gama de sus transformaciones, porque «de la misma manera que el blanco, el amarillo y los otros colores desaparecen en el negro, así todos los seres entran en Kali.» Mahanirvana Tantra.

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Diagrama- Las Diez Mahavidyas - Mitologia Hindu -


Las Diez Mahavidyas son Diez emanaciones directas de la manifestación divina de la realidad femenina, de la corriente de energía primordial femenina que es llamada Adi Shakti.

Se presentan en nosotros como Diez Diosas y la práctica de cada una de ellas tiene un efecto energético, psicológico y espiritual en varios niveles de nuestra experiencia.

El desdoblamiento de ésta corriente de energía va transformando nuestra realidad y nuestra conciencia.

Se considera una práctica importante dentro del Tantra Hindú

Maha significa “gran” y vidya significa “conocimiento” o “sabiduría”.


Las Mahavidyas son las formas en que aparece y puede ser venerada, una de las manifestaciones de la energía de la Gran Diosa. 
Son las más importantes transformaciones de la diosa femenina en el Tantra hindú, cuyo número es de diez, siete de ellas pertenecientes a las fases de la manifestación creativa, y tres al retiro.

Durante uno de sus numerosos juegos amorosos entre Shiva  y su consorte Parvati, las cosas se descontrolaron. 
Parvati se multiplicó en diez formas diferentes en diez direcciones distintas para evitar que Shiva pudiera escaparse al vigilar todos los caminos de su posible fuga. 
Cada una de las formas manifestadas por Parvati hicieron comprender a Shiva verdades esenciales, y le hicieron consciente de la naturaleza eterna de su mutuo amor. 
De verdad en el proceso del estudio espiritual, la Diosa es quien dirige e inspira. 
Ella es la sacerdotisa que nos revela las más altas verdades espirituales que se encuentran en nuestro interior. 
Por eso se la conoce como la Gran Diosa de la Sabiduría (Maha = grande, vidya = conocimiento). 
El espectro de estas diez diosas cubren la gama entera de la divinidad femenina.

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8 de diciembre de 2017

Diagrama - Iluminación – Sexo Tántrico


El objetivo de la práctica tántrica es el despertar, la iluminación de la conciencia.
Muchos caminos espirituales quieren el Moksha, el Nirvana, el Samadhi, la liberación del alma entremezclada por siempre con el alma universal.
Lo que varían son los senderos. Se apoya en técnicas especiales que abren desde tus sentidos físicos, puertas de percepción, hasta la actividad sexual es tomada como sadhana, práctica espiritual, oportunidad de iluminación.
Aquí se usa el sexo ritual, maithuna, para que la energía psico-espiritual, kundalini, se despierte en la zona sacro-sexual y ascienda por el conducto de la columna astral, sushumna, hacia lo alto de la cabeza, el chakra de la coronilla, sahasrara, provocando la iluminación.
Este proceso puede ser gradual o repentino.
Obviamente, como todo en la naturaleza, los cambios son suaves y llevan cierto tiempo. Sólo las catástrofes son repentinas y como consecuencia destructivas.
Paso a paso, purificando el cuerpo, tornándolo flexible y fuerte, alimentándose de energía, prana, a través de ejercicios respiratorios, pranayamas , posturas físicas, asanas y danzas, limpiamos los nadis , los meridianos del cuerpo energético, purificando las emociones y pensamientos, intensificando la sadhana, el entrenamiento individual o grupal, iremos camino a la iluminación.

Musica, Danza, Meditacion y Masaje

Existen técnicas especiales para que distribuyas toda tu energía.
Y estas técnicas son a través de la danza y la música, porque el Tantra sostiene que la vida es una danza continua y sagrada.
A Shiva se lo representa como un bailarín.
El tantrismo afirma que todo, absolutamente, es energía, desde la roca al vapor.
Energía en diferentes estadios. Por ejemplo, si una persona está deprimida o angustiada, diremos que tiene la energía baja.
Baja porque está en los primeros chakras, estancada, necesita fluir, y las danzas, la música, la respiración de limpieza o circular harán que la energía que está baja pueda subir, y como consecuencia su estado emocional y mental también cambie.
Las técnicas mueven el cambio hacia el equilibrio. A través de dichas técnicas, despierta los sentidos, ventanas del alma, proporcionando placer. Es aprender desde el placer no desde el sufrimiento, aprender por el gozo y la conciencia. No es un camino de santos serios, sino de budas alegres.
El Tantra hará que dancen tus células, tu emoción; hará que tu corazón se colme de entusiasmo y se llene de ganas de vivir. Te aceptas y te amas.
Con las danzas tántricas entras a estados muy profundos de meditación en movimiento, dejando muy atrás el estrés, las represiones y todas las falsas creencias antinaturales creadas por sistemas opresores del ser humano. Con la danza te sientes libre y sirven para estimular la energía kundalini.





jazmines
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El Rol de las Figuras Búdicas en el Tantra


Figuras en el tantra-L

Las figuras búdicas representan a los factores de la naturaleza búdica durante fases refinadas o “puras”, cuando sucesiones de momentos de total entendimiento acompañan a sus continuidades.
Como las figuras búdicas tienen cuerpos, comunicación, mentes, buenas cualidades y acciones que trabajan juntos como una red integrada, son apropiadas para representar a dichos factores de la naturaleza búdica.
Más aun, a menudo las figuras tienen múltiples caras, brazos y piernas. El conjunto de caras y miembros representan temas del sutra, muchos de los cuales están también entre los factores de la naturaleza búdica.
Los practicantes del tantra utilizan a las figuras en meditación para extender el proceso de purificación.
El término sánscrito para figuras búdicas, ishtadevata, significa: deidades escogidas, es decir, escogidas para practicar para convertirse en un Buda.
Son “deidades” en el sentido de que sus habilidades trascienden aquellas de los seres ordinarios, sin embargo, ni controlan las vidas de la gente, ni requieren ser adoradas.
Por lo que los académicos tibetanos tradujeron el término como lhagpay lha (lhag-pa’i lha), deidades especiales, para diferenciarlas de los dioses mundanos o de Dios, el creador.
El equivalente tibetano más común, yidam (yi-dam), denota la intención del significado más claramente.
Yi significa mente y dam viene de damtsig (dam-tshig, sct. s amaya), una unión cercana o estrecha.
Los practicantes del tantra se funden con figuras búdicas masculinas y femeninas, tales como las de Avalokiteshvara y Tara, imaginándose a sí mismos como teniendo las facetas iluminadoras de apariencia física, comunicación, funcionamiento mental, buenas cualidades y actividades de dichas figuras.
Más precisamente, mientras las continuidades de los factores de su naturaleza búdica están todavía parcialmente refinadas como tantras del sendero, los practicantes las funden o las entretejen con continuidades de los factores imaginados como las facetas totalmente refinadas de las figuras búdicas.
Aun cuando los practicantes han obtenido sólo un entendimiento incompleto de cómo existen las cosas, utilizan el método general del tantra para deshacerse de las manchas transitorias de períodos de confusión y sus hábitos, de las interminables continuidades de los factores de la naturaleza búdica, imaginando que sus factores parcialmente refinados funcionan como si fueran las facetas totalmente refinadas de la figura búdica.
En resumen, los factores de la naturaleza búdica son los mismos factores ya sea que funcionen como el tantra de la base, del sendero o del resultado.
El continuum mental siempre manifiesta alguna forma de apariencia física, comunicación de algo y funcionamiento mental; así como algún nivel de funcionamiento de buenas cualidades y alguna actividad.
La única diferencia es hasta dónde las sucesiones de momentos de diferentes niveles de confusión y sus hábitos acompañan a las continuidades de los factores y limitan su funcionamiento.
De acuerdo a las presentaciones nyingma y kagyu, entonces, el tema sustantivo del tantra es el entretejido de las condiciones de las continuidades interminables de los factores de la naturaleza búdica de la base, del sendero y del resultado; para tejer un método para alcanzar la iluminación.
Específicamente, el tantra tiene que ver con métodos para trabajar con períodos de los factores de la naturaleza búdica como tantras del sendero, para purificar sucesiones de factores como tantras de la base, para que ulteriormente funcionen como las continuidades interminables de los tantras resultantes.
La práctica del tantra efectúa esta transformación al unir continuidades de factores de la naturaleza búdica sin refinar, con sucesiones de momentos de su situación refinada, como los representados por las facetas iluminadoras de las figuras búdicas.

La Presentación Sakya


La presentación sakya del significado del tantra deriva de El tantra hevajra, un texto de la clase más alta de tantra.
Esta presentación dilucida la relación entre las figuras búdicas y los seres cotidianos, que permite la unión de las facetas correspondientes de los dos en la práctica del tantra.
Un tema exclusivo del más alto tantra es el continuum de luz clara (la luz clara de la mente), el nivel más sutil del continuum mental de cada quien.
Todos los continuum mentales tienen niveles de luz clara de experimentar, los cuales, como la naturaleza búdica fundamental, proveen al continuum la continuidad interminable más profunda.
Los niveles más burdos de experimentar, tales como en los que ocurren la percepción sensorial y el pensamiento conceptual, de hecho no continúan sin interrupción entre una vida y la siguiente.
Más aun, cesan para siempre con la obtención de la iluminación.
Sólo las sucesiones de los niveles de luz clara continúan sin interrupción, aun después de convertirse en Buda.
Si hacemos una analogía de los individuos con un radio, entonces los niveles más burdos de su continuum mental son similares al radio sintonizando diferentes estaciones, mientras que los niveles de luz clara serían como el radio simplemente encendido.
Sin embargo, la analogía no es exacta. Los radios pueden dejar de sonar, mientras que el flujo de los continuum mentales nunca cesa.
Sin importar el nivel en que esto ocurra, la sola experiencia individual y subjetiva de las cosas, implica dar surgimiento a las apariencias de las cosas (claridad) y a involucrarse mentalmente con ellas (darse cuenta).
En otras palabras, uno no percibe objetos externos directamente, sino simples apariencias o representaciones mentales de los mismos que surgen como parte del acto de percibir. Aquí, las apariencias incluyen no sólo la visión de las cosas, también sus sonidos, olores, sabores y sensaciones físicas, y también pensamientos acerca de ellos.
La ciencia occidental describe el mismo punto desde una perspectiva física.
Al percibir cosas, de hecho uno no percibe objetos externos, sino sólo complejos de impulsos electroquímicos que representan a las cosas en el sistema nervioso y en el cerebro.
Aunque todos los niveles de experimentar cosas implican el surgimiento de sus apariencias, el continuum de luz clara es la verdadera fuente que da surgimiento a todas las apariencias.
Involucrarse mentalmente con las apariencias significa: verlas, oírlas, olerlas, saborearlas, tener una sensación física de ellas, por pensarlas, o por sentir algo emocionalmente acerca de ellas.
El involucramiento mental, puede ser subliminal o hasta inconsciente.
Más aun, dar surgimiento a las apariencias de las cosas e involucrarse mentalmente con ellas son dos maneras de describir el mismo fenómeno.
El surgimiento de un pensamiento y el pensar en él son de hecho el mismo evento mental. Un pensamiento no surge y luego uno lo piensa; las dos acciones mentales ocurren simultáneamente porque describen el mismo evento.
La discusión sakya del tantra se enfoca en un factor específico de la naturaleza búdica, la sucesión interminable de momentos del continuum de luz clara, en su actividad innata de dar surgimiento a apariencias por sí misma.
La creación de apariencias es automática e inconciente, no es deliberada.
Uno puede ver algo deliberadamente; pero al verlo, el continuum de luz clara no construye deliberadamente una apariencia de ello.
Más aun, las apariencias que surgen del continuum de luz clara, pueden ser de la base física del continuum, del cuerpo, o de cualquier otro objeto que percibe.
Aquí, el punto principal es que la creación de apariencias ocurre inseparablemente a dos niveles: burdo y sutil. Inseparablemente (yermey, dbyer-med) significa que si un nivel ocurre validamente, el otro nivel ocurre validamente también.
En este contexto, apariencias burdas son de los seres cotidianos y sus ambientes; las apariencias sutiles son de las figuras búdicas y sus entornos.
Los seres cotidianos y las figuras búdicas son como niveles cuánticos de los continuum de luz clara.
Las partículas subatómicas tienen distintos niveles cuánticos de energía ante los cuales resuenan de forma igualmente válida.
En todo momento, el nivel en el que está resonando una partícula es una función de probabilidad: no se puede asegurar que tal partícula esté resonando sólo a un nivel y no a otro.
De hecho, de acuerdo a la mecánica cuántica, una partícula puede resonar a varios niveles simultáneamente. De igual manera, ya que el nivel en el que está apareciendo el continuum de luz clara en todo momento, es una función de probabilidad, no se puede decir que un individuo tiene sólo una apariencia y no otra, en un momento particular.
La continuidad interminable de actividad mental que produce este par de apariencias innatamente unidas, puede ser no refinado, parcialmente refinado o totalmente refinado, dependiendo de las sucesiones de momentos de confusión y los hábitos que los acompañan.
El proceso mediante el cual la continuidad de la práctica con figuras búdicas purifica este factor de la naturaleza búdica para que produzca una sucesión interminable de apariencias completamente libres de los períodos acompañantes de confusión y sus hábitos, es el tema principal del tantra tal como se ve en la escuela sakya.
La Explicación Gelug

La tradición gelug sigue,  Apéndice del tantra de Guhyasamaja para explicar el significado del tantra como una continuidad interminable.
El principal aspecto de la naturaleza búdica que se enfatiza aquí, es la vacuidad (vacío) del continuum mental, su ausencia de existencia en formas imposibles.
Los continuum mentales no existen inherentemente impuros o con defectos por naturaleza.
Nunca han existido ni existirán así.
Ninguna continuidad interminable de características innatas los acompaña para que, por su propio poder, existan de esa manera imposible.
Como esta ausencia total es siempre el caso, cuando los practicantes entienden completamente este hecho, pueden lograr que sus continuum mentales dejen de estar acompañados por continuidades de confusión y sus hábitos, para que los factores de su naturaleza búdica puedan funcionar plenamente como las facetas iluminadoras de un Buda.
Ya que los continuum mentales permanecen existiendo como continuidades interminables, su vacuidad sigue siendo un hecho siempre, permitiendo la purificación y la transformación.
Los métodos de purificación se refieren a niveles de práctica con figuras búdicas.
A diferencia de la gente ordinaria, las figuras búdicas no se desarrollan a partir de fetos, no envejecen ni mueren.
Como siempre están disponibles en la misma forma, meditar con ellos puede formar una continuidad interminable.
El resultado del proceso de purificación es la continuidad interminable de la budeidad.
En resumen, a través de una continuidad interminable de la práctica de meditación de unirse con figuras búdicas, los practicantes del tantra obtienen la continuidad interminable de la budeidad, basados en el hecho interminable de la vacuidad de sus continuum mentales.
Ya que la práctica del tantra implica producir apariencias de uno mismo como una figura búdica, lo que se parece al estado resultante de la iluminación, el tantra es llamado el vehículo resultante.

Resumen

El tema principal del tantra concierne a continuidades ininterrumpidas, conectadas con el continuum mental.
Las continuidades incluyen factores de la naturaleza búdica, tales como: buenas cualidades, un cierto nivel de luz clara para experimentar cosas, su actividad de producir auto-apariencias, y su vacuidad.
Las continuidades también incluyen figuras búdicas y el estado iluminado.
Las cuatro tradiciones del budismo tibetano explican varias formas en las cuales las sucesiones de momentos de estas continuidades interminables se entretejen como la base, el sendero y el resultado.
Comparten la característica de que el tantra involucra un sendero de práctica con figuras búdicas para purificar la base y poder alcanzar la iluminación como resultado.
También están de acuerdo en que las características físicas de las figuras búdicas sirven como representaciones multivalentes, y proveen los hilos para entretejer los varios temas de la práctica del sutra.
El término tantra se refiere al tema de este entretejido tan intrincado y los textos que lo abordan.

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7 de diciembre de 2017

Budismo e Hinduismo Tantrico - Ritual Maithuna.

Siva y Shakti sosteniendo en sus manos el Sivalingam

El Maithuna tántrico es la antigua ceremonia donde los yoguis tántricos se unían sexualmente para reproducir la danza cósmica de lo femenino y lo masculino sagrados representados en la tradición tántrica a través de las figuras de Siva y Shakti, la esencia masculina y femenina del Espíritu Uno, Dios/Diosa indiferenciado. 

Impregnándose de la divinidad de lo femenino y lo masculino sagrado, los tantricas sacralizaban el mundo de la materia y daban a la energía sexual su verdadero papel de fuerza alquímica y de unión de cuerpos y almas. 
Aunque fuese por un tiempo, los tantricas, hombre y mujer, se imbuían del carácter divino de Siva y de Shakti contemplándose el uno en el otro y a través de esa contemplación de lo divino en el/ella, traían, bajaban a la tierra, la conciencia del amor absoluto, el amor incondicional que transciende el ego emocional y sus diferentes manifestaciones de posesividad, dependencia  y apego.

Siva y Shakti representan en la tradición tántrica la esencia del principio masculino y femenino, creador del universo, en eterna danza y unión.

La polaridad de Siva se refleja, como narra el Linga Purana, en que él/ella es el andrógino, el dios mitad hombre y mitad mujer, que surgió de la frente de Brahma. 

De la mitad izquierda del cuerpo de Siva surgió el género femenino de la especie humana y de la derecha el masculino.

En el principio no había diferenciación, sólo existía el Uno indiferenciado. 
En el Siva Purana se narra cómo Brahma, el dios de la creación, no podía poblar la tierra hasta que Siva no generase la dualidad del sexo femenino y masculino. 
Por ello meditó profundamente en el ardhanarisvara, la forma de Siva que se encuentra unida perpetuamente con su parte femenina, la Gran Diosa que es su energía, Shakti. Siva, complacido por las meditaciones de Brahma, accedió a los deseos de éste y se dividió en una mitad masculina y otra femenina; de ésta última emergió la Gran Diosa, la Energía (Shakti) en la que quedaron recogidas todas las cualidades de Siva en el universo y se encarnó en una maravillosa mujer que fascinó al mundo entero con su poder mágico de ilusión (maya).

El hinduismo tántrico, recogiendo el concepto védico de maya o ilusión, establece bien claramente el significado de lo femenino, como energía de manifestación del universo. 
Lo femenino es la energía creadora que podemos ver plasmada en todas sus manifestaciones en el mundo, en la capacidad procreadora del útero femenino, en la energía creadora de la madre tierra. 
Es la gran sacerdotisa sagrada, la gran maga del universo.

La ceremonia del Maithuna tántrico era tradicionalmente una ceremonia grupal donde la energía del grupo se sumaba y apoyaba a las diferentes parejas participantes. 
Desde la mentalidad morbosa occidental esto nos puede parecer inimaginable. 
Nada más lejos de todo lo que la mente pueda fabricar con su imaginación. 
La ceremonia del Maithuna supone una profunda sanación de nuestra relación con el sexo opuesto, con la sexualidad y con nosotros mismos. 
El Tantra no pretende reproducir nuestro desequilibrio inconsciente, sino sanarlo. 
No se trata de orgías, sexo en grupo o ceremonias de desenfreno egoico. Todo lo contrarío, el Tantra lo que pretende es llevar luz a la oscuridad, conciencia a la sombra oculta que nos domina desde las profundidades de la mente inconsciente. 
Y que mayor sombra en la humanidad que todo lo relacionado con la sexualidad y la relación femenino-masculino.

El Maithuna se realiza alrededor de un altar central que simboliza el mandala, el círculo de la creación. Alrededor de este mandala, cada pareja construye su propio altar, su círculo sagrado, que simboliza la unión que trasciende el ego individual. 

Ese círculo sagrado de cada pareja es su protección y la garantía de intimidad. 
Aunque parezca inconcebible, no hay algo realmente más profundamente íntimo que una ceremonia de Maithuna

La intimidad y la energía de unión generada por la intención de la ceremonia se propaga a todo el círculo de participantes creando una gran energía de grupo que se eleva hacia el amor y hacia la consciencia. 
Las parejas comparten prasat (comida bendecida), danza, canto, masaje. 
La unión sexual tántrica trasciende todos los objetivos de la mente común presentes en nuestra relaciones. 
La pareja tántrica no busca grandes placeres autogratificantes. 
El mayor placer viene de la fusión del uno en el otro que los tantricas consiguen uniendo sus energías. 

Dos se hacen uno para disolverse en el éxtasis del no-yo. 
El verdadero orgasmo cósmico no es otro que el estado de no-mente y a la vez de presencia completa. La pareja tántrica hace del acto sexual un acto de disolución el uno en el otro, de meditación que no excluye el fuego de la energía sexual. 
La energía sexual convertida en lo que realmente es, la Kundalini, el fuego del Espíritu en la materia, eleva la vibración de nuestra células y nos permite llegar a estados no ordinarios de conciencia donde las fronteras entre un cuerpo y otro, entre una mente y otra, se diluyen. 
¿Donde deberíamos llegar cuando ya estamos? Esa es la verdadera sanación de la mente emocional siempre enfocada en el tiempo/objetivo.

Sivalingam símbolo sagrado de la unión de lo femenino
y lo masculino en el Universo

La ceremonia del Maithuna tántrico exige un gran trabajo de sanación previo, de limpieza de nuestro cuerpo energético, de nuestro cuerpo emocional y mental. 
Por eso no puede realizarse en un corto periodo de tiempo. 
Exige disponer de días de depuración a través de prácticas de yoga tántrico, de respiración, de dinámicas de desbloqueo y de recapitulación de nuestras emociones y nuestro pasado. 
De trabajo en la naturaleza que nos permite recargarnos y reequilibrar nuestros lados femenino y masculino con la energía de la Madre Tierra y los elementales, de control de la alimentación que permite liberar el cuerpo físico de todo el exceso e intoxicación acumulados. 
Todo este trabajo previo es imprescindible para poder llegar a un estado de entrega, de silencio y de apertura del corazón donde se produzca la experiencia del reconocimiento de nuestra propia divinidad y de unión a lo que nos rodea. 
Antiguamente las ceremonias de Maithuna iban precedidas de largos periodos de ayuno, de abstinencia sexual y de todo tipo de limpiezas yóguicas. 
El camino del Tantra, como todos los caminos espirituales, era un camino lento que implicaba toda una vida de trabajo. Pero eran otros tiempos y otra energía. 
En la antigüedad prácticamente no se consideraba la posibilidad de la iluminación en la propia vida, cosa que se postergaba comúnmente para posteriores encarnaciones. 
De alguna manera, la mayoría de las tradiciones espirituales orientales quedaron atadas a la idea de la rueda del samsara o rueda de las reencarnaciones y al concepto de liberación a través de la muerte física. 
Aunque Buda con su ejemplo nos vino a mostrar la posibilidad de la liberación en la propia vida y Jesucristo nos mostró la ascensión física, la inercia de la tradición ha pesado y sigue pesando mucho en el mundo del yoga, del budismo...

Pero ahora ya no hay tiempo. Estamos al comienzo de un nuevo gran ciclo cósmico que implica un despertar generalizado. Estamos en un momento de ascensión de la tierra y de nuestra conciencia que no nos permite dejar las cosas para una encarnación futura. El momento es ahora e incumbe también nuestro cuerpo físico actual. 
La ascensión supone un despertar a la conciencia de nuestra naturaleza divina y a trascender la vieja idea de la muerte física. Por eso ahora el Tantra está repuntando con tanta fuerza en el mundo. 
El Tantra es la vía de la no dualidad, de lo sagrado en todo, de la unión del cielo y de la tierra, de la materia y el espíritu.

Aunque para algunos puristas de la tradición pueda parecer completamente heterodoxo e incluso aberrante y lejos de todas las normas de la tradición, el pretender una ceremonia de Maithuna para "gente normal" en un encuentro o curso de una semana de duración, eso no es lo importante. 
Lo importante no es ya la tradición en sí. Lo importante es la inimaginable sanación que se puede producir y produce en la mayoría de las personas con sólo acercarse a la experiencia del Maithuna, o mejor, al ensayo de una ceremonia de Maithuna
Porque lógicamente, un encuentro de iniciación al ceremonial tántrico del Maithuna, es sólo un ensayo. 
Pero un ensayo poderoso, a través del cual muchas personas pueden conocer un antes y un después y acceder a una nueva visión del mundo muy lejos de la conciencia colectiva imperante.

Estamos en un momento de apertura, de unión de todas las cosas. 
Por eso las viejas tradiciones ocultistas y secretistas, que tuvieron su tiempo, ya no tiene cabida. Ahora la información está disponible para todos. 
Se ha acabado también la noción del "gurú", como responsable o intermediario entre tu y el Espíritu. Cada vez más la conexión directa está disponible para todos y así, desde la energía del corazón, cada uno de nosotros somos nuestro propio gurú, cuando oímos la voz de nuestro Ser interno.


El Tantra es "algo muy fuerte". Lo primero que te dice es que te olvides de tus opiniones, de tus visiones de como son las cosas y el mundo y de tus procesos razonantes que en tanta estimas tienes, si es que quieres llegar por lo menos a atisbar la verdad. En el estupendo libro de Daniel Odier, "Tantra: La Iniciación de un Occidental al Amor Absoluto", se recoge la Iniciación al Tantra a la que una yoguini tántrica de Cachemira le sometió al autor: durante meses su relación se limitaba a parcas conversaciones y estados de silencio, donde ella tocaba una campanita en el momento que la mente de él se perdía en pensamientos, amén de visitas a leproserías donde el se veía obligado a trascender sus escrúpulos, abriendo el corazón y abrazando a leprosos en estado avanzado de la enfermedad, y a largas noches en mitad de la selva, debajo de un árbol, enfrentándose a todos sus miedos y fabricaciones mentales en la oscuridad.

Quizá sólo el chamanismo se acerque a la radicalidad (por autenticidad) del Tantra. 
Aunque el chamanismo del Gran Espíritu nunca ha trabajado la sexualidad, que también ha sido apartada cuidadosamente como en la mayoría de vías espirituales. 
Ahí está el gran poder transformador del Tantra: una vía espiritual sin concesiones al ego y su visión del mundo, que toca la totalidad de lo que somos, tierra y cielo, espíritu y materia, amor y sexo.

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Diagrama - Sobre Distintas Nociones del Tantra - Parte I -


Para el Tantra, la vida es un proceso continuo en el espacio y el tiempo, sin hiatos entre todas las formas de vida. 
El Universo en Conciencia y Energía asociadas. El Tantra considera que cada célula es un ser viviente, consciente por sí mismo, dotado de un psiquismo, de emociones, de memoria, es decir, de una conciencia lúcida. 
Así, la conciencia es una propiedad de todo el cuerpo, no sólo del cerebro, porque "todo lo que está aquí está en todas partes ". La Conciencia es una dimensión del Universo.

Para el Tantra, el Universo es real y el tántrico se integra en él para percibir su realidad profunda, ya sea espiritualizando la sexualidad, concebida como pulsión creadora última, ya sea por otras vías, como la contemplación de la Madre cósmica o del mar de los orígenes. 
Con y en su cuerpo-universo el tántrico se unirá concretamente a esos principios cósmicos para sentir la divinidad de la carne consciente e inteligente.

El cuerpo es la piedra angular del Tantra
El cuerpo real es un universo de una complejidad extraordinaria. 
El cuerpo vívido es una simple imagen, un esqueleto, una construcción mental, y es el único aspecto que el individuo conoce. 
El cuerpo es producido y animado por una Inteligencia creadora, la misma que suscita y preserva el Universo, desde la más ínfima partícula subatómica a las galaxias. 
El cuerpo guarda potencialidades insospechadas, energías extraordinarias que la práctica del Tantra despierta y desarrolla.

Uno de los objetivos del Tantra es poner al yo empírico en contacto consciente y confiado con la Inteligencia superior del cuerpo. 
Es una clave secreta del Hatha Yoga
Enriqueciendo mi cuerpo vívido puedo acercarme más a la Sabiduría última del cuerpo real. 
Detrás de una aparente inmutabilidad relativa, encierra un proceso, un acontecimiento importante. Parte del cosmos en movimiento, cambia a cada instante. 
Su esencia es un dinamismo inteligente vinculado con el todo. 
El mundo de los objetos y de los seres no está hecho de unidades aisladas, sino más bien de procesos dinámicos en perpetuo cambio unitario.

En este contexto, el acto sexual tántrico es vivido de manera muy diferente al ordinario, el profano. En el Tantra, no es el hombre el que "hace el amor" con la mujer sino que dos universos se unen. 
El hombre y la mujer están conectados entre sí, los intercambios se hacen en todos los planos. 
En lugar de estar centrado en su placer egoísta, cada uno se abre al universo corporal del otro como al suyo propio. 
El orgasmo no se rechaza, pero no tiene importancia real, ni para Shakti ni para Shiva
El coito tántrico, ritualizado, sacralizado, crea así una relación diferente del contacto profano, gracias a esta actitud contemplativa del otro y del acontecimiento que constituye la unión.

El amor sexual se convierte en revelación. 
Mucho antes de que se produzca el orgasmo masculino, ambos, el hombre y la mujer, se funden verdaderamente uno dentro del otro. 
La relación contemplativa inmóvil prolonga los intercambios casi indefinidamente, frena el orgasmo masculino sin molestias ni obligar al hombre a apartar forzadamente su atención del acto. 
Además, una vez habituado a este enfoque, se podrá ser muy activo, durante mucho tiempo, gratificando así a la mujer con un máximo de estimulación.

Durante ese contacto prolongado, la relación sexual evoluciona en tres planos:

El mental empírico, que participa en el juego y experimenta placer.
El habitualmente inconsciente, de las profundidades del cuerpo, que toda experiencia lograda marca con un sello indeleble.
El plano psíquico, donde la contemplación establece una fusión íntima en las profundidades del inconsciente (Manomaya Kosha).
En el momento último de la experiencia, el Tantra toma en sentido literal lo que sucede en el psiquismo, pues no percibe ninguna frontera entre el psiquismo humano y el psiquismo cósmico que engloba las estrellas. El ser no está limitado al presente: se inserta en un proceso eterno.

La visión tántrica hace estallar las fronteras, las disuelve, pues sólo existen en la mente.
El Maithuna (Coito)


Maithuna se traduce como coito, aunque designa el acto de unión con Ma (el Poder Primigenio). Maithuna es la unión de Shiva y Shakti. 
Así, el acto sexual amoroso es usado como meditación para proyectarse a niveles más sutiles y crecer en conciencia. 
Es la cópula cósmica de Shiva y Shakti realizada en el interior de la yoguini y el yogui. 
El sexo, aquí, deja de ser biológico para ser místico, iniciático.

Si bien este ritual puede variar, los tantrik seleccionan un lugar limpio, agradable y con buena ventilación, sumido en la semipenumbra y, preferiblemente, con una luz violácea que se proyecte sobre el cuerpo de la mujer. Previamente se han preparado los elementos que intervienen en el ritual: la carne, pescado, cereales, vino. Se preparan porciones reducidas. 
El quinto elemento es el éter, es la mujer. Como ya explicamos, estas sustancias servirán para que los practicantes se puedan identificar con los elementos de la naturaleza y, en unión con el cosmos, penetrar en regiones más allá de su experiencia cotidiana.

En la habitación, debe haber también una cantidad adecuada de flores o plantas, velas y varitas de sándalo o almizcle que perfuman el ambiente.

Los participantes deben bañarse, higienizando cuidadosamente su cuerpo, especialmente la zona genital, así, con una piel limpia, las energías pueden fluir libremente.

La mujer se suelta el cabello, se perfuma el cuerpo y se viste con cómodas prendas de tono rojizo o rosáceo. El hombre también se viste con ropa cómoda que, al igual que la de ella, debe ser de tejidos naturales.

Se adopta una actitud meditativa, por unos minutos, se controla la respiración, se silencia la mente, se repite el mantra, potencia su aspiración, se concentra en el chakra de la base de la columna (el que rige la libido), visualiza a su Shakti interior en el abrazo con su Shiva interior. Purificados el cuerpo, la mente y la motivación, todo está ya dispuesto para el comienzo del rito.

Hombre y mujer se sientan uno al lado del otro. Si el hombre desea hacerlo, pronuncia algunos mantras. Vierte el vino en las copas y ambos beben al mismo tiempo. El tantrik repite algunos mantras.  Se saborean los alimentos.

Luego de que la pareja ingirió los alimentos, se desnudan y llega la opción de qué posición adoptar para hacer el amor.

Las Posturas de Maithuna Son:

Purushayita, en que la mujer está encima del hombre, estando éste con sus piernas estiradas;
Upavishta, en que la mujer está sentada arriba del hombre, con sus distintas variantes;
Uttana Bandha, en que el hombre está sobre la mujer y ésta permanece con sus piernas enrolladas alrededor de la cintura-cadera del hombre;
Tiryaksana, postura lateral;
Parshva Piditaka, posición retrolateral variante de la anterior;
Janujugmasana, posición en que ambos se entrelazan, en forma de X, con sus diversas variantes.
Cabe señalar que se desaconseja la postura que parece ser la más habitual en occidente - hombre sobre mujer (posición del misionero)-  porque no facilita el control seminal.
Tras ello, se inicia el intercambio entre hombre y mujer que se visualizan mutuamente como su Shiva y su Shakti respectivos. 
Se acarician, se recorren los cuerpos, emitiendo sus mejores energías y realizan así, un intercambio energético muy poderoso que el tantrik puede condensar en la base de su columna y experimentar ascendiendo a lo largo de la espina dorsal, abriendo los chakras. 
Continúa el intercambio hasta que, en un determinado momento, el sadhaka penetra a la shakti (usando una de las posturas ya mencionadas). En la posición adoptada permanecen tranquilos, plenamente comunicados. 
El hombre, siempre cercano al orgasmo, lo demora con gran control. En ningún momento debe perder el control de la respiración.

La cópula debe extenderse por lo menos más allá de media hora y los tántricos pueden prolongarla hasta tres horas.
La mujer puede tener cuantos orgasmos desee y el hombre, cuando así lo determine conscientemente, desencadenará el suyo propio. 
En ese momento, debe suspender su respiración, abrir al máximo la conciencia, sentir que penetra y se absorbe en la Shakti misma, dejar su mente en silencio, expandirse hacia el espacio sideral, despersonalizarse y usar el éxtasis amoroso como vehículo hacia el Ser.

Además, es preciso saber que el tantrik que realiza la ceremonia del maithuna debe dominar su mente a la perfección, su respiración y su semen porque junto con la respiración y mente son facetas de la misma energía. El control sobre una de estas funciones implica el control de las otras.

El sadhaka mira a la mujer en todo momento como la portadora del poder cósmico; si éste falla en alguna prescripción ritual, debe ser suspendido el rito. 
El sadhaka busca la inmovilidad shivaica (inmovilidad de mente, respiración y semen).

Según el Tantra, el semen controlado revierte a la sangre y dota de energías muy poderosas al practicante.
Al momento del orgasmo, el practicante lleva la lengua hacia atrás, tanto como puede y suspende la respiración, deteniendo los pranas y, mediante la retención del semen, potencia la ambrosia energética del éxtasis.

Hay maestros tántricos que sostienen que, si la eyaculación acompaña al orgasmo, pero la relación sexual ha sido plenamente shaktica, con absoluta comunión entre los participantes y con implicancias mucho más elevadas que las meramente fisiológicas, se rescata la luz del semen (quintaesencia seminal) que va hacia lo alto y favorece la ascensión de la energía y un estado mental de intuición del ser.

Es mediante las prácticas del Hatha Yoga que es posible controlar la musculatura que permite acceder al orgasmo, sin eyacular. Los mudras, los bandhas o técnicas de control muscular, son los medios para lograr esto. Sin embargo, tal retención carece de valor si antes no se ha conseguido la contención del pensamiento.

Otra práctica habitual de los tantrik es la expulsión del semen seguida de una poderosa reabsorción tanto del semen como de los humores femeninos; esto, gracias a la práctica de la técnica yogui de vajroli-mudra, que permite adiestrar los músculos de tal modo que pueda originarse un vacío interior capaz de succionar cualquier líquido por  su uretra.

Por último, la preparación previa a la relación tántrica puede adquirir características muy rigurosas dependiendo de las escuelas: la Sahajiya recomienda que el hombre duerma en la misma alcoba con la mujer durante 4 meses en camas separadas; otros 4 meses en la misma cama sin mantener ningún tipo de contacto y finalmente la celebración del rito.

Hay escuelas que agregan otra fase, la de tener contactos de ternura física, excluyendo el contacto genital hasta que, finalmente, se pueda llegar a la relación completa.

Durante el rito, pueden asimismo efectuarse visualizaciones tántrico-iniciáticas muy diversas. 
El hombre puede llegar, a través de diversas visualizaciones, a vivir su propia estancia en el vientre materno y su propio nacimiento.

Fuente: Sexo Vida








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La Erótica Mística y el Método Carezza (de Occidente)


Para llegar a la Shakti, y a través de ella al Shiva Interior, el tantrismo pone en la práctica sus concepciones a través de las técnicas del Yoga, sin descartar ni mucho menos el bhakti Yoga o Yoga devocional y lo relacionado con el placer (Bhoga).

La vía tántrica llamada “del Valle”, es la más fácil, especialmente para el control de la eyaculación, porque este tipo de unión poco movida, está basada en la relajación física y mental. 
Abre, a pesar de lo que podría pensarse, un universo de sensaciones y experiencias desconocidas, da lugar a una plenitud más prolongada y logra la integración total de los dos seres, en cuerpo, mente y espíritu.

Es gracias a esta vía que el practicante tántrico llega a feminizar su experiencia de la sexualidad. Lejos de restringirse a la sexualidad genital, la experiencia tántrica tiende a desbordar progresivamente el ámbito de lo genital para difundirse en todo el cuerpo y cuando llega el orgasmo, éste implica todo su cuerpo y luego invade su ser.

El éxtasis se intensifica y se prolonga. 
Esto sucede porque el tántrico no se acopla a una vagina sino que se une al ser total, a la mujer física, psíquica y cósmica, es decir, a la encarnación de Shakti
Así, una vez el lingam unido a la yoni, Shiva participa en el deseo y en la emoción erótica de Shakti y, unido a Shakti, todo el cuerpo masculino se convierte en órgano sexual, no sólo el lingam como sucede en la unión ordinaria.

En esta vía, en prácticas como Maithuna, decimos que se trata de una experiencia divergente, en tanto no se centra en el área genital exclusivamente, a diferencia de la experiencia sexual masculina en occidente en que la experiencia es convergente en cuanto tiempo y espacio convergen hacia la zona genital.

Así, la llamada “Vía del Valle” permite una experiencia mucho más plena. 
Existe, en occidente, un régimen sexual que encuentra puntos de similitud y es el método Carezza.

Este método, fue inventado en 1844 por el norteamericano John Humphrey Noyes, fundador de la comunidad Oneida, quien lo denominó Carezza o “retención masculina”. 
En los EEUU se conoció con gran éxito, antes de la Primera Guerra Mundial.

El método permite todo excepto eyacular y si esto sucede, jamás debe suceder en la vagina. 
El orgasmo femenino es aceptado, salvo si compromete la retención masculina.
Una gran diferencia con el Tantra es que considera que eyaculación y orgasmo son la misma cosa, mientras que para el Tantra no sólo no son lo mismo sino que la eyaculación sabotea el orgasmo.

El método Carezza supone un amor profundo y el deseo de transponer la sexualidad a otro plano que el común, por parte de la pareja. 
Considera la unión sexual como una fiesta amorosa y la eyaculación como un incidente inoportuno y grosero, incluso antiestético, que mata por un tiempo el deseo de acercamiento a la mujer.

La unión de los sexos es aquí un intercambio, basado en el contacto humano más íntimo, que sólo se realiza plenamente cuando es prolongado y, aunque no sugiere ninguna posición en particular, aconseja evitar los movimientos rítmicos, prolongados y acelerados que llevan a la eyaculación.

Recomienda variar el ritmo, la amplitud y la duración de los movimientos y, en caso de inminencia eyaculatoria, inmovilizarse el tiempo necesario para que ésta desaparezca.
El método Carezza redescubre así un aspecto fundamental del Maithuna, el de los “intercambios pránicos magnéticos”, en cuanto los órganos sexuales están magnéticamente polarizados. Por eso, sostiene el método, hay que aprender a tocar a la amada de tal manera que esa corriente de electricidad vital recorra su cuerpo con un estremecimiento estático, mientras que la libera de su propia energía acumulada. 
De igual manera la mujer engendra fuerzas magnéticas que podrá desbordar en el hombre, satisfaciéndolo tan plenamente que todo sentimiento de pérdida será eliminado y se obtendrá la felicidad. 
El flujo e intercambio de estas energías conduce a un equilibrio total y a un reposo benéfico.

Con la práctica exitosa de este método, los órganos genitales quedan tan desmagnetizados como después de una eyaculación, mientras que emana una fuerza maravillosa de los amantes. 
Esto, marca diferencia de lo que sucede después de la eyaculación, en que luego de los primeros momentos de distensión agradable, sigue la sensación de haber sufrido una pérdida, de haberse debilitado.

Con el método Carezza, los amantes se separan gradualmente, con caricias y radiantes de amor. 


Van Lysebeth, André; Tantra, el culto de lo Femenino, Editorial Urano, Barcelona, 1990.

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