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15 de diciembre de 2017
Cledomiro - El Gnomo del Rio Limay
Cledomiro es un ser que se multiplica y abunda en el sur de nuestro país.
Suele vérselo a orillas del río Limay con su andar pausado y entonando una dulce melodía única, que es un bálsamo para el oído humano, toma invisibilidad cuando el humano no es puro de alma o puede dañarlo, ya sea por ignorancia en el tema o por temor, aunque jamás Cledomiro le hará daño.
Cuentan las leyendas de Cledomiro y sus diamantes, que tres milenios antes de la era cristiana, el diamante era ya conocido y muy apreciado en Oriente, especialmente en la India.
Su nombre actual deriva de la voz griega “Adamant” que significa indomable; “Anachites” piedra indómita; “Vafra”, duro e irrompible.
En la Biblia se hace mención de esta piedra preciosa con el nombre de ‘“Shamir” en el Libro de Jeremías, como “propio para grabar” en el de Ezequiel, como “símbolo de la tenacidad” de los israelíes.
Más tarde, los hebreos lo llamarían Jahalón, dei veroo halam, que significa brillar, y de ahí que la piedra se denomine “Brillante”, por eso mismo Cledomiro, cuando se lo visualiza es muy brillante y parece flúo...
Constelado de diamantes y rubíes que iluminan todo fantásticamente, en estas mismas leyendas se dice que al gnomo Cledomiro no lo marca ninguna piedra, pero él sí las puede cortar a todas, así como puede cortar todas las trabas que están en nuestras vidas.
Una poesía surgida en la India tiene una descripción sublime: “Sólo el corazón de los grandes es más duro que el gnomo Cledomiro”... Existe, pues, la creencia según la cual los gnomos, y más aún Cledomiro, proporcionan a su poseedor atributos de dominación sobre otras personas.
Además, si son pesados y transparentes aseguran la dicha y la felicidad.
Si son ligeros y de ángulos vivos dan valor y gracia a su dueño, por eso mismo tiene que ser la imagen verdadera de este gnomo que los acompañe.
Los accesorios son suavemente coloreados, procuran esperanza y poder, y hay algo más: si lo lleva en la mano izquierda es admirablemente poderoso contra los enemigos; en la mano derecha se verá libre de calumniadores.
Esta misma leyenda revela que si una familia adquiere a Cledomiro con un brillante y se lo coloca en su dedo delante de lo que quiere conquistar, expresando primero una invocación a la diosa Venus, será determinante la concesión del deseo, mediante una conquista que tiene mucho de fascinante.
El gnomo Cledomiro deberá estar preparado personalmente con oro brillante y poniéndolo en su mano, la persona que lo tenga dirá:
Oh!.. Cledomiro y tu piedra preciosa por la virtud de tu vibración etérea y por la Divina Providencia pues, mi poder radica en el nombre del Creador, del Cielo y de la Tierra. Bendice, oh Dios, esta familia para que tus designios y nuestros deseos se hagan realidad y que por intersección de Cledomiro el gnomo todo sea por el Poder de Dios y su bendición. Amén...
Existe un ritual de suerte con Cledomiro; el mismo consiste en que durante 9 noches seguidas tomemos antes de dormirnos medio vasito de vino tinto donde previamente habremos colocado un anillo de oro o de brillantes, dejarlo por espacio de 3 minutos cerca de la imagen de Cledomiro y nos mojaremos los labios con el vino y la vibración del brillante.
Es un fuerte ritual de suerte y fortuna que nos hará soñar los números deseados, y si hay trabas, al tomar un sorbo decir: “Cledomiro corto y libero lo malo y el bien entra en mi ruedo”. Para la despedida, los números de buena suerte de Cledomiro para esta semana son: el 33, el 84, el 96 y el 41 y como yapa el 155.
También decían los más antiguos, que llevar siempre algo brillante atrae el oro y más aún a este gnomo tan renombrado desde épocas antiquísimas y que ha ayudado mucho a varios humanos.
Introducción al Mundo de los Gnomos
Esta raza de seres diminutos ha dejado huella en Azeroth con la aplicación de inteligencia colectiva y una ambición que sobrepasa a sus iguales de mayor tamaño.
Los gnomos son renombrados mecánicos, ingenieros y técnicos, muy respetados por su conocimiento de las facetas científicas del mundo y su capacidad de transformar dicho conocimiento en increíbles herramientas, vehículos, armaduras y armas.
Poco se sabe de la historia gnoma en el periodo previo a la Segunda Guerra, aún entre los mismos gnomos.
Gran parte de su filosofía se centra en conceptos inventivos y en pensar a futuro, dando poca importancia a la historia o a los registros que no tienen relación con la ciencia.
No obstante, hechos recientes han revelado la existencia de mecagnomos prehistóricos, creados por los titanes para ayudar a dar forma a las tierras de Azeroth.
Como muchas de las creaciones de los titanes, estos ayudantes fueron afligidos con la maldición de la carne y se convirtieron en lo hoy día es la raza gnoma.
Cuando los enanos descubrieron a los gnomos siglos después, se les reconoció como una raza importante y viable.
Los enanos quedaron impresionados con el ingenio y la rapidez de sus “parientes” de menor tamaño (quienes también fueron forjados por los titanes y fueron víctimas de una maldición similar) y ayudaron a los gnomos a construir Gnomeregan —la capital gnoma— en las estribaciones de Dun Morogh; cerca de Forjaz, la capital enana.
Desde su maravillosa tecnociudad, los gnomos proporcionaron ayuda invaluable a la Alianza de enanos, humanos y elfos de la noche con armamento, vehículos y tropas llenas de energía.
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Su Historia - Gnomos -
Denominación extraída del griego, genomos, o "el que vive dentro de la tierra".
La variedad de estos Espíritus elementales es, como en todos los demás, tan grande que abarca desde ciertos seres con aspecto atemorizante hasta los pequeños enanos que refleja el folklore de todos los pueblos.
De los primeros podemos decir que están en continuo movimiento, en expansión y retracción, pudiendo alcanzar grandes tamaños.
Los segundos, de aspecto humanoide, no suelen levantar del suelo más de un par de palmos.
Estos últimos son los más conocidos: Enanos u hombrecillos, bondadosos y crueles como los niños. Carecen de toda conciencia ética y no podríamos decir de ellos que sean "buenos" o "malos".
Traviesos por naturaleza, gustan burlarse de quienes los buscan torpemente y son, en cambio, sumisos servidores de los verdaderos Magos.
El aspecto suele aparentar una edad madura, aunque no representan lo que nosotros llamamos "edad", pues los espíritus de la naturaleza viven hasta su fusión con el Creador, cuando se colapse el Universo. Sus apariencias son siempre las mismas.
Salvo la cabeza, grande en relación al cuerpo como en el caso de los enanos humanos, son bien proporcionados.
Al corporizarse van siempre vestidos y parece ser que, sobre un "patrón" de ropa a la manera campesina, copian las modas humanas que les son contemporáneas en el siglo que habiten.
Aunque algunos visten prendas de siglos anteriores y no existe apariencia de desgaste en dichas ropas, aunque no dan la sensación de ser nuevas sino arrugadas y ajadas como si fuesen muy viejas, pero indestructibles.
Siendo para ellos la tierra sólida el ámbito en el que se mueven, como para los humanos lo es el aire, no encuentran resistencia en las más duras rocas, pues se vuelven sutiles al atravesar objetos sólidos. Aun en los mayores grados de materialización, obtenidos tan sólo en condiciones especiales y en lugares no frecuentados por los humanos, no emiten sonidos.
Huyen de la claridad del día y se refugian en la oscuridad de la noche.
Los hay no mayores que la altura de un puño, no más altos que un pulgar, como dicen los cuentos para niños.
Estos son muy difíciles de percibir por los adultos, aunque ellos han de creer todo lo contrario, pues en presencia o cercanía de los humanos, se "esconden" tras las cosas, en los rincones menos iluminados o, aprovechando su poder de pasar a través de la materia, en los cajones de los muebles que no han sido abiertos en mucho tiempo.
Gustan de la cercanía de los niños y les sugieren lugares y posiciones para sus juguetes, bailes y cantos, rondas y juegos de escondrijos.
Traviesos, hacen encantamientos psíquicos que evitan a los adultos el hallar pequeñas cosas como ser lapiceros, gafas, agujas, clavos. Retirado el "velo", se divierten viendo cómo se encuentran las cosas perdidas, a veces en lugares distintos a los que estaban, lo que presupone en ellos una cierta posibilidad de traslación, aunque es mucho más corriente que sus propios encantamientos, unidos a los desconciertos, angustias y apuros que provocan sus travesuras en los humanos, hagan que sean las mismas personas las que lleven el objeto en la mano y lo coloquen en otras partes sin ser concientes de ello.
La tradición cuenta que tienen algo en su anatomía diferente a la de los humanos: las puntas de las orejas, lo que los emparenta con otro tipo de elementales de los bosques que luego fueron llamados Silvanos.
El típico gorro de Hermes servía para ocultar esta anormalidad, que muchas veces fue relacionada con el Mito del Rey con orejas de burro y dotado de poderes parapsicológicos, como Midas.
Los Gnomos u hombrecillos pueden, si lo desean, trasladarse con enorme velocidad y estar casi instantáneamente donde quieren estar.
Poseen mediana inteligencia.
Al igual que los espíritus, son "trazos" de luz.
Cuando se dejan ver por los seres encarnados, reitero que muestran apariencia de viejos enanitos y son muy graciosos.
Con un método de transustanciación, pueden llegar a materializarse, pero el tiempo que pasan en este plano lo hacen alejados del ser humano, ya que no les resulta fácil adaptarse a la frecuencia de sonidos que nosotros manejamos.
Estando en el plano físico son vulnerables a los ruidos de las ciudades y por eso habitan en los bosques.
Son muy similares en conductas a las criaturas humanas, ya que suelen ser muy traviesos.
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