14 de agosto de 2013

Plantas Medicinales - Bálsamo (Saxifraga Geranoides)

El bálsamo es una planta herbácea que se ramifica copiosamente en la base y forma céspedes flojos, la mayor parte de las veces de grandes dimensiones, con las hojas tiesas, viscosas, más viejas las inferiores y erguidas las superiores, todas ellas sostenidas por un largo rabillo.

El tallo alcanza los 20 cm. de altura y las flores se disponen en ramilletes terminales, con unas cuantas flores blancas de agradable aspecto, sostenidas por cabillos tan largos como
ellas.
Se cría en las rocas calcáreas de las montañas levantinas de la Península, desde la zona del Pirineo oriental hasta Valencia.
El bálsamo florece alrededor del mes de mayo.
Dependiendo de la altura a la que se encuentre, la planta puede seguir echando flores hasta bien entrado el mes de junio.
De la recolección con fines medicinales interesa la planta entera.
Se debe recoger cuando se encuentre florida, ya que es en este momento cuando mayor concentración en principios activos tiene.
Una vez arrancada de su hábitat natural, se pone a secar a la sombra o en secadero, a temperaturas inferiores a los 30 ºC.
La composición química de esta planta se desconoce por completo.
Se sabe que en medicina popular -tanto en Cataluña como en la provincia de Aragón- se utiliza principalmente como vulneraria, es decir, para curar llagas, heridas, etc.
También se sabe que cuenta con ciertas propiedades cicatrizantes y astringentes, aunque estas últimas virtudes son menos conocidas.
Los grandes autores de la antigüedad no hablan en absoluto del bálsamo en sus escritos; se supone que o bien la ignoraron o bien esta hierba fue confundida con otra parecida.
Tan solo en algún escrito se menciona la planta como eficaz remedio para sanar llagas y heridas, pero sin darle demasiada publicidad.
En cualquier caso, esta hierba está recogida como parte de nuestra extensa flora medicinal, aunque sin duda existen mejores ejemplares con los que poder combatir las muchas dolencias que nos aquejan.
Como siempre que tratamos algún remedio, no debemos olvidar que el consejo del personal especializado debe tenerse siempre en cuenta a fin de evitar posibles efectos secundarios.

- Untura. Con aceite de oliva y un buen puñado de bálsamo, en una botella bien tapada se prepara una untura muy apreciada que se deja en maceración durante cuarenta días.
Se recomienda en este caso partir de la planta fresca para aprovecharla al máximo.
La forma de utilización es bien sencilla.
Se untan directamente llagas y heridas con este preparado, cubriéndolas posteriormente con una gasa limpia.
Asimismo se pueden preparar diversos aguardientes u otros sencillos preparados de suaves efectos.

Vulnerario. Astringente. Cicatrizante


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