4.18.2017

Signos Diloggun - Eyeunle tonti Eyeunle -


Signo 8-8.

El refrán de Unle Meyi dice:

Amigos inseparables que se separan.

En Unle Meyi te aconsejan:

Oshún, Orunla, Elegguá, Obbatalá, Obba, Nana Buruku, Odduduwa, Ikú, Yemayá, Shangó, Oke, Obbatalá, Olókun, Inle, Iroko, Otá olé, Ibeyis, Oyá, Ozaín, Eshu, Oggún, Babalú Ayé.

Entorno actual de Unle Meyi:

Usted quiere una ayuda porque algo está terminando en su mundo. Hay divorcio. La persona está presa en el santo. La mujer se va y después quiere regresar.

Pataki - Los ojos y la cabeza.

Alguien dijo: mis ojos son buenos. Otro dijo: mi cabeza es buena. Cuando ojos y cabeza vinieron al mundo, ojos era el mayor y cabeza el menor. Un día su padre, el creador de todas las cosas, lleno una calabaza de carne de abo y de pasta roja hecha con el aceite de palma(epo) y la envolvió en una preciosa tela de seda. La segunda calabaza la lleno de oro, dinero, y algunas perlas preciosas. Entonces la cubrió con arena y después con trapos sucios. 

Entonces invitó a sus dos hijos, para que escogieran una calabaza cada uno a su voluntad. Ojos escogió la calabaza rodeada con la bella seda y cabeza prefirió la otra. Ojos abrió la calabaza y encontró la carne y la pasta e invito a sus amigos a comer juntos. Cabeza desempaquetó su calabaza, y, después de abierta, encontró arena. ¿Cómo papá pudo ponerme arena en esta calabaza? ¿No puso nada de comida que pueda comer? ¿Que le daría a mi hermano? ¿Este es el trato que me da mi padre? !¡sin embargo debe haber algo bueno! ¡No obstante voy a guardarla! y la llevó lejos con esmero a su casa. Una vez en la casa, cabeza intrigado, se preguntó si la calabaza solamente contenía arena, la abrió de nuevo, y encontró bajo la arena el dinero; entonces el oro bajo el dinero; y bajo el oro algunas perlas preciosas. Y dijo: ¡mi calabaza vale infinitamente más que la de mi hermano! y cabeza sé volvió rico. ¡Algún tiempo después el creador, llamó a sus niños a preguntarles: eh, pues! ¿Qué han encontrado en sus calabazas? ojos contesto: yo, el mayor, encontré la carne de carnero y la pasta de epo. Respondió cabeza: en mi calabaza, hay todo lo que representa la riqueza. 

Entonces su padre dijo: ojos, eres demasiado ávido. La vista de la belleza te atrajo, y querías tenerla. Cabeza, que reflexiono, supo que la calabaza estaba rodeada de trapos, pero que en el interior estaba escondida una riqueza. Cabeza de aquí en adelante será el mayor, y tu ojos serás su segundo. De aquí en adelante la cabeza sé nombrará primero. Desde entonces, cuando uno tiene suerte, sé dice: mi cabeza es buena y nunca se dice: mis ojos son buenos. Canción: ta-ce dokpo we no wa nu, bo ta yi vo. Oli gbo ge, gbo ge, gbo ge! oli ee!....oli ta dokpo, o gbo ge, gbo ge, gbo ge! tengo una solo cabeza que piensa, y vinieron diez cabezas más. Mi cabeza es fuerte y pensante, ¡oh! cabeza. Tengo una sola cabeza, ¡pero fuerte y pensante! refrán. Gbeto we wele we ga: dos personas toman su defensa.

Patakí. La mujer de Ejiogbe.

Ejiogbe tenía a una mujer que le dio dos gemelos en su primera maternidad. Dos meses después de este nacimiento, la madre tuvo relaciones con otro hombre que quería tomar todo lo posible y quedarse con la mujer. Ella determinó por consejo de su seductor de poner un veneno que podría matar a su marido. Y que se lo pusiera en su comida. El día después, ella preparó la comida. Al momento de colocar la salsa envenenada, ella le dijo al marido que fuera al campo. Esta hizo dos porciones, que vertió en dos recipientes diferentes de salsa. En el primer rocío, el veneno, que estaba destinado al marido. Así reservaba el segundo para ella, y lo aseguro en otro lugar. El marido volvió y dijo que tenía hambre, esta le indicó el lugar donde estaba el recipiente con la salsa envenena (akassa). Ahora, en el momento en que ella envenenó la salsa, zisu, el mayor de los gemelos, sé había dado cuenta del hecho. 

La mujer salió afuera y el marido entró a tomar el recipiente. Zisu entonces sé paro y le dijo a su padre: la salsa ha sido envenenada por mi madre, y agregó: que estaba obligado a denunciar el hecho, de manera que nadie diga en el país que por culpa de él, el infortunio entro en su familia. Indicó entonces a su padre cual era la salsa comestible, y el padre cambió los dos recipientes. Y, al momento del cambio, el segundo niño, llamado sagbo, se dio cuenta del hecho. En ese momento la madre volvió del jardín, y entró a comer. Sagbo, el segundo gemelo, sé paro y dijo lo que pasaba. ¡Y la mujer llama a todo el mundo y grito: ! mi marido quiere envenenarme etc.- los vecinos se reunieron y la mujer habló bastante. El caso fue ante Olofi. El marido estaba emplazado. Le preguntó, el oba sobre los hechos que decía su esposa, y le ordeno que trajera a sus niños, aunque eran de dos meses de edad para aparecer ante palacio para hacer justicia. Olofi ordenó la subida de los niños, y que contestaran las preguntas y que estuvieran ellos calmados. 

Zisu fue interrogado primero y dijo que su madre le había puesto la salsa envenenada a su padre. Más, tuvo en consideración el nacimiento de él y el de su hermano, y no le gustaba un infortunio en la casa; si su viejo padre muere cuando apenas tenían dos meses, eso sería una pena muy grande. Está es, dijo, la razón que determino decirle el hecho a mi padre. El segundo niño, declaró que su padre había envenenado la salsa de su madre. Después de haber comido la salsa comestible, el padre, con la intención de matar a su esposa, tenía que cambiar las dos salsas. Si por casualidad su mamá hubiera muerto, alguien habría dicho que su nacimiento llevó el infortunio a la casa. Olofi, le dijo al padre de los gemelos que ellos son lo prohibidos por dos pueblos. Se llamaran de aquí en adelante: Obeji. 
Si el consultado es víctima de cualquier trampa, tendrá tiempo para desbaratarla.

Patakí. Osogbo Ikú.

Una vez, awó era un personaje de color rojo. Osogbo Ikú Obbatalá, en un día, ordenó a la muerte traer la cabeza de todas las personas que la piel fueran roja. Entonces, awó para evitar este infortunio para sus personas queridas y a toda su familia, e hizo una consulta. Y Ejiogbe osogbo Ikú apareció, que le recomendó, un sacrificio compuesto de dagbla hoza(granada), tierra con agua, dos chivos, dos gallinas, dos palomas, dos pedazos de tela. Y toda la familia de awó, sé lavó con el agua de cinima. Al día siguiente, la muerte sé presentó ante ellos. Estaban todos negros. Es en esta forma cómo la familia de awó escapó de la matanza de Ikú, mandada por Obbatalá.

Patakí. Ajinaku.

Nu maso ate na do ya nu me: una cosa pequeña podría hacerse muy grande. Titigoti, el pájaro pequeño hablador con las plumas grises, declaró un día a Ajinaku el elefante que lo derrotaría en un combate singular. ¿Ajinaku sé asombra: qué? ¿Tan pequeño como eres? ¡Nada puedes contra mí! ¡Sí! dijo titigoti al elefante que le pegare y lo derrotare. Pero Ajinaku comenzó reírse, y sé negó a ir a combate. Titigoti fue por unas piedras rojas, las pulverizo con agua e hizo una crema que se aprecia a sangre. Vertió este producto en una calabaza pequeña en forma de botella (atakugwe). Con una tiza(efun) mezclada en agua, hizo una pasta que vertió en otra botella pequeña. Finalmente, amasó carbón en agua, y vertió el oscuro líquido en una tercera botella pequeña. El oba de país sé llamaba Odduduwa. Odduduwa, se acompañó de todos los animales del bosque, a ver cómo titigoti pelearía con Ajinaku. Y el pájaro pequeño gris desafío a Ajinaku y le dijo: estoy bien. ¡Vamos a combatir! y titigoti, con sus tres botellas pequeñas, sé subió en la cabeza del elefante, que comenzó reír y este lanzó sus colmillos para cogerlo. Pero titigoti hizo piruetas abruptas y el elefante no podía encontrarlo; y titigoti sé escondió en la oreja de Ajinaku, que le hizo cosquillas. Pero sé poso también el pájaro en sus ojos. 

Entonces Ajinaku sé volvió nervioso ya que no podía agarrar al pájaro. Titigoti rápidamente, vertió el líquido rojo en la cima de cabeza. Y voló hacia Odduduwa, y le pidió enviar a un médico para que examinara a Ajinaku, y este dijo: tiene una lesión sangrienta en la cabeza. Ajinaku comenzó reírse. ¡Odduduwa le preguntó que se acercara, y este vio la sangre: estás avergonzado! ¿Cómo usted permitió estar en un estado tal por un pájaro tan pequeño? ¡- Ajinaku lloró, porque no sentía ningún dolor: era falso! - y tocó su cabeza con su trompa que sé mancho toda de rojo. Entonces el enojo toma a Ajinaku y decidió matar a titigoti y este hacía acrobacia en la cabeza del elefante. ¡Déjame alcanzarte! Odduduwa le miró la cara: ¡Que vergüenza! y todos los animales miraban. Titigoti exclamó súbito: Ajinaku, si no pones atención, ahora, te voy a romper la cabeza, y tu cerebro saldrá.- ¡nunca! dijo Ajinaku. Y redoblo la lucha. En ese momento, titigoti vertió la calabaza de agua blanquecina en la cabeza de Ajinaku, y Odduduwa lo miro, Ajinaku quería continuar la lucha no obstante, enviaron que alguien viera su cabeza. 

El cerebro estaba fuera. Y Odduduwa llamo a Ajinaku y vio la pasta blanca en su cabeza, y Ajinaku, paso su trompa por su cabeza, y vino manchada de blanco. Y entro en furia y protesto que no tenía ningún dolor. En su excitación sé negó a permitir que titigoti volviera a su hogar; juró matarlo ya. Titigoti le dijo: cuando quiera, y dijo: es sólo un niño, no es bueno cuando piensa. Ajinaku tomo la lucha, sin ser hábil para alcanzar al rápido pájaro que vuelve otra vez a su cabeza. Después de un momento titigoti decidió verter el negro líquido en la frente del elefante. Entonces fue a verlo Odduduwa, y dijo: ya esta bueno. No puede continuar así. Y titigoti dijo: no lucho con una persona agonizante. Y todos vieron el líquido oscuro y pastoso que caía de la frente de Ajinaku. Y Ajinaku pensó que sé me moría. Estaba demasiado avergonzado. Y sé martilleo la cabeza contra los árboles hasta que sé mato. Por esto sé dice que las pequeñas cosas pequeñas pueden volverse grandes. Canto: titigoti i ma so ate bo hu Ajinaku n bu agbangba!... agete, agete, du do agete! n bu agbangba! agete! titigoti tiene que matar Ajinaku tengo que matar algo grande como la ¡tierra! ¡Alegría, alegría, el signo dijo que tendría alegría! tengo que matar algo grande como la ¡tierra! ¡Alegría!

Patakí. Los tres caminos.

Aquí pelean tres caminos: tierra, plaza y agua, porque los tres deseaban ser el primero, por lo que nació la discusión entre ellos y el aja (el perro) que los oyó, les dijo: " ustedes pelean por gusto, porque ninguno puede jamás ser el primero, porque los tres tienen el mismo derecho por lo que deben de vivir unidos. Ellos al oírlo, le dijeron: pues explíquenos mejor. El perro les dijo: los tres tienen el mismo derecho porque si el agua no cae sobre la tierra, esta no produce y entonces no habría nada que vender en la plaza. Si no hubiera tierra el agua no podría caer sobre la misma para que produzca. Si no hay plaza no se pueden vender los frutos productos de la tierra y del agua que la fertiliza. Así los tres caminos quedaron conformes y convencidos. La tierra le dijo al perro: "por muy lejos que tu vayas nunca té perderás. La plaza le dijo: " cuando no tengas nada que comer, ven a mí, aunque sea un hueso encontraras. El agua le dijo: " si caes al agua nunca te ahogaras. Y así todos fueron amigos del perro.



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