13 de febrero de 2015

Las Dos Grandes Ramas del Budismo Tántrico – II Parte


Tantraaaaaaa-L

El Tantra de la mano derecha todavía existe en China; nació con la escuela Mitsung, la que basó su doctrina a partir del Buda Mahavairocana, cuyas dos partes complementarias, el vientre y el diamante (representados también por los mandalas) conforman al mundo entero.
El Tantra derecho se expandió también en Japón, formando una escuela importante, mientras que el shaktismo budista nunca logró mayor influencia en China o Japón.
“La literatura tántrica consiste en tratados, encantamientos, himnos y descripciones de seres mitológicos”.
El carácter misterioso del Tantra proviene de su misma doctrina: se hace distinción entre iniciados y no iniciados; y por otra parte, afirma que la salvación y la sabiduría no se obtienen de un libro sino “por medio del contacto personal con un instructor espiritual, llamado Gurú”, y solo él “puede traducir los verdaderos secretos y los misterios de la doctrina”; él es también el iniciador.
La iniciación (en sánscrito Abhishekha: rociar) constituye un retorno del Tantra hacia “formas primitivas de pensar y actuar”, pues era una ceremonia parecida a la investidura de los príncipes Indios, por medio del agua bendita; la iniciación hacía del príncipe un gobernante mundial, mientras que la iniciación Tántrica hacía del iniciado un futuro gobernante espiritual mundial: un Buda.
Pero es también un retorno al pasado porque la iniciación constituye una medida selectiva, medida defendida por la escuela Hinayana indirectamente, puesto que no les interesaba popularizar su doctrina.
Los iniciados eran instruidos según un método particularmente original, aunque mezclado también con principios budistas; han delimitado tres fases de aprendizaje desde la iniciación: el acercamiento a los poderes mediante los mantras, el acercamiento mediante danzas y gestos rituales, y una clase especial de meditación tántrica para fundirse con las divinidades.
Los Mantras tienen por base las recitaciones de encantamientos, muy antiguas, para alejar a los males, ya que se creía desde muy antaño que influencias demoníacas causaban enfermedades y desgracias; los encantamientos servían entonces para alejarlos, o también para combatirlos mediante una fuerza benigna más poderosa.
Y aunque los encantamientos, mantra en sánscrito, iban a menudo acompañados por brevajes o hierbas, se decía que sin ellos (secreto profesional de los curanderos) se perdía todo el efecto.
Se usaban mantras conocidos del brahmanismo pero también fragmentos de Sutras; tanta importancia cobraron que surgió el Mantrayana, escuela que predicaba la salvación por medio de los mantras: con tal que se siguieran estrictamente las reglas y rituales se podía lograr cualquier cosa, incluyendo el Nirvana.
El Mantrayana elaboró rituales muy complejos, donde cada detalle era importante, sobretodo en lo que respecta a sonidos, semántica y pronunciación; según el Sutra Maha-Vairocana, había que seguir cuatro pasos: visualización de las palabras del mantra (iluminación del corazón), imaginación del sonido, comprensión del mantra y respiración acorde con las etapas.
Según la doctrina, los mantras son creación de los Budas y Bodhisattvas, de ahí su poder. Las danzas y los gestos eran considerados un “cantar del cuerpo”, según los hindúes; y la acción ritual debe incluir, según ellos, los “tres aspectos de nuestro ser”: el cuerpo, el habla y la mente; mediante gestos, mantras y trance.
El lenguaje del cuerpo era una manera, e incluso una etapa, de invocar o de acercarse a las divinidades. Finalmente el Tantra propone un método más desarrollado para fundirse con las divinidades, en cuatro etapas: a) la meditación tántrica parte desde la vacuidad; el Tantra sigue las raíces Yogacaras y Madhyamikas, son su base, y consisten principalmente en:
a) la eliminación de la individualidad y el cultivo de la vacuidad con el propósito fundamental de destruir a los cinco skhandas para siempre.
b) la meditación sobre sílabas germen (bija), el sonido tiene una importancia preponderante en el Budismo: las sílabas corresponden a fuerzas espirituales y a divinidades; con ellas se puede invocar a una divinidad o incluso crear a las divinidades desde el vacío, a partir de las sílabas seminales; el Tantra afirma sin más que las divinidades fueron creadas por los yoguis a partir de las sílabas germen.
c) representación externa de una divinidad; la fantasía que nace de la vacuidad se ordena poco a poco haciendo brotar la forma global de la divinidad; aunque también se lo ha interpretado como una visualización de las divinidades representadas por los artistas.
d) identificación y conversión en la divinidad misma; etapa final en que se comprende que “la adoración, el que adora y el adorado, esos tres no están separados” (Sutra Tántrico), en un estado mental que se conoce como Yoga, después de la concentración (Samadhi) y del trance (Dhyana).

jazmines
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