24 de diciembre de 2017

Caliope - Musa Griega -



Una de las nueve musas: la que figura en primer término en la teogonía, la más poderosa y la más augusta.
Es la musa de la elocuencia y de la poesía épicas, a la que se dirigían preferentemente los poetas invocando su inspiración.
Es casi igual al mismo dios Musageta a quien parece disputar la dignidad de jefe del coro de las musas, sin que por esto hubiera hostilidad entre ellos.

El matrimonio de Caliope y Apolo, que aparece representado con frecuencia en las pinturas de los vasos, indica claramente la unión de los dos poderes.

La preeminencia de Caliope sobre sus hermanas fue causa de que se diera más importancia que a ninguno al género poético.
Cuando la poesía épica floreció en Grecia, fue colocada bajo la invocación de Caliope y fue el atributo que conservó en último término, como lo indica el verso de Ausonio.

Pero ese atributo no fue constante, pues cuando la elocuencia llegó a ser en Grecia la primera de las artes, Caliope, que desde el principio había presidido al género épico, presidio entonces al oratorio.
Con este carácter aparece en la teogonía, donde acompaña a los reyes venerados, lo cual quiere decir que era el poder de la elocuencia que debían poseer los reyes y los hombres de Estado.

Igual sentido le daban los estoicos diciendo que «representa la elocuencia de la hermosa voz, del bello lenguaje que sirve a los hombres de Estado para gobernar, para dirigirse al pueblo y guiarle por medio de la persuasión.»

Un epigrama de la antología dice, con sentido más amplio, que Caliope vino a ser la musa de la ciencia.

Los poetas la suponían madre de Orfeo. Según la fábula, por haber Caliope adjudicado a Proserpina la posesión de Adonis, Venus, irritada, inspiró a las matronas de Tracia un furor amoroso del cual fue víctima Orfeo.

Según otra tradición, tuvo de Júpiter a los Coribantes y de Aquelao a las Sirenas.

A pesar de la variedad de sus significaciones, las imágenes de Caliope son casi todas idénticas; siempre se la ve representada en la figura de una joven de aire majestuoso, la frente ceñida con una corona de oro, porque Hesíodo la pinta viviendo entre reyes, y con guirnaldas por ser la principal de las musas.
En una pintura de Herculano lleva túnica verde, manto blanco, corona de hiedra y un volumen, atributo que no se ve en sus demás imágenes.
Ordinariamente está sentada en actitud de meditación, con la cabeza apoyada en una de sus manos, con el estilo y las tablillas, como disponiéndose a escribir o a leer lo que acaba de escribir.
En el Museo Pío Clementino de Roma hay una estatua en que está representada con estos caracteres.


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