11 de mayo de 2017

Cerezo (Prunus avium) - Plantas Medicinales -


El cerezo en un árbol elegante, que puede alcanzar hasta 15 m. de altura.

Cuando es joven presenta una corteza lisa y grisácea, que se irá volviendo rugosa y resquebrajada al hacerse mayor.

Las hojas son ovaladas, con vello en el envés y doblemente dentadas en los bordes; se caen en invierno, volviendo a salir al año siguiente.

Las flores son hermafroditas y se encuentran agrupadas en umbelas sin un pedúnculo común.

El fruto es la exquisita cereza, técnicamente llamada drupa; es de color más o menos rojo, de carne firme, jugosa y dulce al paladar.

El cerezo se cría silvestre por todo el territorio y es cultivado por lo sabroso de sus frutos, existiendo muchas variedades.

El cerezo florece a partir de marzo y hasta junio en comarcas más abrigadas.

Los frutos están listos para comer a partir de mediados de junio.

La medicina popular utiliza los pedúnculos de los frutos, que se recogen y secan con calor moderado para evitar alteraciones de color.

Como hemos mencionado anteriormente, existen infinidad de variedades de cereza, por lo que la composición cambia de unas a otras.

En general, se puede decir que son muy ricas en azúcar invertido.
También contienen pequeñas cantidades de ácido salicílico, materias tánicas, pectinas y un colorante rojo llamado queracianina.

Asimismo aparecen algunas sales potásicas.
En las semillas se encuentra un aceite graso, trazas de esencia y algunos ácidos tóxicos como el cianhídrico.
La composición de las cerezas ácidas es semejante, con un aumento de la concentración de algunos ácidos orgánicos.

Como alimento las cerezas son muy sanas y digestivas.
Es una fruta propia del comienzo de verano, apetecible a cualquier hora del día.
Algunos autores la recomiendan especialmente en "tragones" insaciables, que podrán tomar cuantas quieran sin experimentar mas efecto que una ligera diarrea.

En cuanto a sus virtudes medicinales, cabe destacar un marcado efecto diurético, en parte por las sales minerales, ricas en potasio, y en parte por los flavonoides.

Los derivados salicílicos le confieren al cerezo propiedades febrífugas, analgésicas y antirreumáticas.

Además tiene un suave efecto laxante, que se acrecienta en función de la dosis.

Antiguamente se empleaban las semillas de cerezo, hasta que el creciente número de intoxicaciones llevó a pensar que podían ser tóxicas.
Como hemos comentado, contienen ácido cianhídrico.

La resina del árbol, diluida con vinagre, se utilizó para curar erupciones cutáneas gracias a sus propiedades bactericidas.

Las abejas se aprovechan de esta resina utilizándola como cemento para taponar las fisuras de los panales.

De este árbol lo lógico es aprovechar sus exquisitos frutos, recién cogidos, en mermelada o en forma de aguardiente.

No obstante, existen algunas preparaciones caseras, como vamos a ver a continuación.  

- Tisana. A partir de los rabillos de las cerezas, se cogen 30 gr. y se hierven en un litro de agua.

De esta tisana conviene beber en abundancia, hasta conseguir un efecto diurético acentuado.

- Extracto. De 20-30 gotas, cuatro veces al día.

Diurético. Analgésico. Laxante

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