8 de noviembre de 2017

El Arbol de la Vida -

El Árbol de la Vida es un símbolo sistémico que conforma la base de la Cabala.

No sólo es un símbolo comprensivo del Self, sino que permite que otros sistemas de símbolos sean interpretados a su luz.
Esto es debido a una de las propiedades comunes a todo sistema iniciático verdadero: La Legitimación.

Cualquier sistema de perfeccionamiento personal y espiritual puede ser superpuesto al Árbol de la Vida, puesto que su potencia radica en su capacidad para relacionar diversas mitologías, religiones, sistemas simbólicos ocultos...

Ningún sistema simbólico oculto occidental (Astrología, Alquimia, Tarot, Numerología) permanece aislado del resto. 
Aquello que los entronca es la Cabala y el Árbol de la Vida -tal como ha sido practicado por la Vía Hermética Aristotélica.

Cabala es, sin género de duda, el Eje Fundamental de la Tradición Occidental de Misterios.

La enseñanza cabalística abarca tres aspectos fundamentales que debemos considerar: el primero es un modelo de macrocosmos, es decir, un modelo de universo, estructura y dinámica de la naturaleza; el segundo trata sobre el método para conservar y transmitir este conocimiento, preservándolo de divulgación profana que lo expusiese a incomprensiones  y deformaciones; el tercero se refiere al desarrollo psicoespiritual del hombre, con vistas a alcanzar un desarrollo pleno, constituye un método de  ascesis psicológico o técnicas meditativas equivalentes al yoga indostánico o a la iluminación budista.

Todos estos procedimientos reflejan la aspiración a alcanzar una conciencia trascendente que unifique al ser individual con la Magna Naturaleza a través de la idea de elaborar una teofanía o Comunión con la Divinidad.

La Cabala, tal como se practica, se deriva casi enteramente del Árbol de la Vida y eso es lo que se necesita básicamente como cartografía microcósmica y macrocósmica.

El único peligro estriba en confundir el mapa con el territorio, y es por ello que, a pesar de las múltiples lecturas, sólo el trabajo personal permite experienciar la dinámica kabbalística y el propio Árbol Vivo de uno. 
Es por ello válido afirmar que la doctrina kabbalística apunta al ser humano y a su autoconocimiento aunque desde la Tradición se incorporen otras temáticas accesorias en mayor o menor grado.

El gráfico simbólico del Árbol de la Vida es un Diagrama del Alma y, al mismo tiempo, del Todo. Este símbolo complejo está compuesto de diez esferas (Sephiroth -plural: conjunto de esferas) más una undécima "invisible", con 22 senderos que las interconectan. 
Cada Sephirah (singular: una esfera) es una emanación divina, un atributo, una etapa en el camino que permanece como un centro de fuerza después de que se ha establecido y se desborda entonces para formar el siguiente centro. 
En su conjunto, conforman el Universo Microcósmico, etapas en las emanaciones del Espíritu de Dios o el hombre en su progreso, desde la existencia noumenal hasta la construcción de un vehículo físico en el mundo fenoménico; y complementariamente, el Microcosmos; el  hombre como universo en miniatura, reflejo del Macrocosmos.




Fuentes Consultadas
Tarot y Cabala
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