5 de diciembre de 2017

Mudra De Manos- La Ofrenda del Mándala


El sistema de mundos representado en ambos tipos de mándala externo es generalmente el ilustrado en las enseñanzas del abidarma concernientes a tópicos especiales de conocimiento. 

Consiste de un sistema con cuatro islas continentales alrededor del Monte Meru que se ubica en el centro, donde cada isla continental posee dos islas más pequeñas que la flanquean a los lados, dando la espalda al Monte Meru. 
En el sistema de kalachakra, la forma del sistema de mundos es ligeramente diferente, aunque también cuenta con un Monte Meru, cuatro islas continentales y ocho islas menores.

Dalái Lama a menudo ha mencionado que también podemos imaginar al mándala externo representando al planeta Tierra, al sistema solar, a la galaxia, o al universo, tal como la ciencia moderna los concibe actualmente. Es lo mismo. 
El punto es que ofrecer un mándala representa la disposición de ofrecer todo en el universo para recibir enseñanzas, votos o empoderamientos.

Ofrecer el mándala externo cien mil veces es un elemento estándar de las prácticas preliminares especiales (sngon-‘dro) realizadas para acumular suficiente fuerza positiva (bsod-nams, mérito) para comenzar la práctica formal del tantra con un mínimo grado de éxito. 
En tales casos, el objeto al cual el mándala es ofrecido usualmente consiste en una asamblea visualizada de budas, bodisatvas y maestros del linaje, especialmente nuestros propios maestros espirituales. 
La efectividad del mándala para acumular fuerza positiva depende de la pureza de la motivación, del nivel de concentración, y de la profundidad del entendimiento de la vacuidad de quien realiza la ofrenda; de los objetos a quienes se presenta la ofrenda, del mándala mismo, y de la acción de hacer la ofrenda.

Realizar repetidas ofrendas de un mándala externo también acumula la fuerza positiva requerida para abrirse paso del nivel presente de entendimiento y progresar a un nivel más profundo. 
Por ejemplo, Tsongkapa (Tsong-kha-pa Blo-bzang grags-pa), el fundador de la tradición guelug, realizó dieciocho series de 100,000 ofrendas de mándala, además de treinta y cinco series de 100,000 postraciones, a fin de acumular suficiente fuerza positiva para lograr un correcto entendimiento de la visión prasánguika-madyámaka de la vacuidad.

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