14 de diciembre de 2017

Ainur - Elfos



En el principio fue Eru, el Único, quien habitaba en el Vacío y cuyo nombre en lengua élfica era Ilúvatar. 

De Ilúvatar surgieron pensamientos a los que Él dio vida eterna merced al poder de la Llama Imperecedera. 

Ilúvatar llamó a estas creaciones Ainur, los «santos». 

Fueron la primera raza y habitaron los Palacios Intemporales que Ilúvatar concibió para ellos. 

A cada uno le fue otorgada una poderosa voz, para que cantaran Gandalf, el Istari ante Ilúvatar, para complacerle. 

Las leyendas se refieren a esto como la Música de los Ainur, en la que surgían grandes temas cuando los espíritus individuales buscaban la supremacía o la armonía, según su naturaleza. 
Con una palabra y la Llama Imperecedera, Ilúvatar creó a continuación Ea, el «Mundo que es»; los elfos y los hombres lo llamaron más tarde Arda, la Tierra. 

Algunos de los Ainur descendieron a este mundo recién creado, donde se los conoció como los Poderes de Arda. 

En Arda adoptaron diferentes formas, cada uno según su naturaleza y los elementos que amaban, y, aunque no estaban atados a una forma visible, muy a menudo la adoptaban bajo la característica de una indumentaria, y en edades posteriores serían conocidos por los elfos y hombres bajo esas apariencias. 

En Arda, los elfos dividieron esta raza en dos: los Valar y los Maiar. 

Aquellos de los Ainur que figuraban entre los Valar eran: Manwë, Rey de los Vientos; Varda, Reina de las Estrellas; Ulmo, Señor de las Aguas; Nienna, la Plañidera; Aulë, el Herrero; Yavanna, Dadora de Frutos; Oromë, Señor de los Bosques; Vána, la Siempre Joven; Mandos, Guardián de los Muertos; Vairë, la Tejedora; Lórien, Señor de los Sueños; Estë, la Sanadora; Tulkas, el Campeón; Nessa, la Bailarina, y Melkor, llamado posteriormente Morgoth, el Enemigo Negro.

Muchos de los Ainur eran Maiar, pero únicamente unos pocos aparecen nombrados en las historias de los hombres: Eönwë, Heraldo de Manwë; Ilmarë, Doncella de Varda; Ossë de las Olas; Uinen de los Mares Calmos; Melian, Reina de los sindar; Arien, Conductora del Sol; Tilion, Conductor de la Luna; Sauron, el Hechicero; Gothmog, Señor de los balrogs, y Olórin (Gandalf), Aiwendil (Radagast), Curunir (Saruman), Alatar y Pallando, los Magos. 

En la historia de la Tierra Media también aparecen otros personajes que bien podrían haber sido Maiar: Thuringwethil, la Vampira; Ungoliant, la Araña; Draugluin, el Licántropo; Baya de Oro, la Hija del Río, e Iarwain Ben-adar (Tom Bombadil). 
Cuando llegue el fin del mundo, los Valar y los Maiar se reunirán con sus parientes en los Palacios Intemporales y entre los que regresen se encontrarán también los Eruhíni, los Hijos de Eru que nacieron en Arda.


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Caelus - Mitologia Romana -


Caelus era el dios de los cielos dentro de la mitología romana, siendo el equivalente del Urano griego, y de su nombre procede la palabra “cielo”.

Existen dudas sobre si Caelus fue, como en el caso de otros dioses, traído de la tradición griega y renombrado, ya que existen pistas que nos hacen pensar que quizá Caelus sea una evolución del mito de Summanus, el dios romano de las tormentas nocturnas.

Las primeras apariciones que se conocen de Caelus se dan en el arte dela época de Augusto, así como en los cultos de Mitra durante la época del imperio.

Poco después, pasa a formar parte de los dioses cuyos templos deben erigirse a cielo abierto.

Los padres de Caelus pueden variar según el autor al que leamos, siendo hijo de Gea en la versión de Hesíodo, de Éter y Hemera según Higinio y de Nix según otras De Caelus descienden los Cíclopes (Brontes, Estéropes y Arges) y de la incestuosa relación con su madre Gea nacieron los Titanes (Océano, Ceo, Crío, Hiperión y Japeto).

El último de los hijos de Caelus fue Crono, que se terminaría rebelando contra su padre, quien encerraba sus hijos en el Tártaro, para que no pudiesen volver ver la luz.

Gea, sintiendo lástima por sus hijos, creó una hoz hecha de pedernal gris, que fue tomada por el encolerizado Crono, quien la utilizó para cortarle los genitales a su lujurioso padre.
Tras castrar a su padre, Crono tomó los testículos y los arrojó al mar, de cuyo contacto con la espuma nació la hermosa Venus.

Por otra parte, en aquellos lugares donde cayó la sangre nacieron las Ninfas Melias, las Erinia y los Gigantes.

Crono fue maldecido por su padre a sufrir el mismo destino, es decir, ser derrocado por un sucesor, por lo que Caelus  decidió desde entonces que devoraría a todos sus hijos para no perder el trono.

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Proserpina - Diosa - Mitologia Romana -


Aprovechando que estamos en plenas Cerealia, la festividad de la cosecha cuya diosa protectora era Ceres, vamos a contar como explicaban los antiguos romanos la existencia de las estaciones.

Ceres, diosa de la Agricultura, la Cosecha y de la Fertilidad, tenía una hija, Proserpina, cuyo padre era Júpiter (a la sazón, primo de Ceres… ).

Cuentan los romanos, que copiaron este mito de los griegos, que Proserpina era una mujer muy bella y encantadora, tanto que Plutón, el señor del Inframundo, quedó terriblemente prendido de ella.

Como los dioses no son mucho de trabajarse las conquistas amorosas, Plutón salió del volcán del Etna con su carro tirado por cuatro caballos negros y la raptó, para desposarla en el Hades y convertirla en la Reina del Inframundo.

Ante la desaparición de su hija, Ceres vagó por el mundo, abandonó el cuidado de los cultivos, provocando que estos no crecieran ni diesen fruto y tornando en desierto aquellos rincones por los que vagaba en busca de Proserpina.

Preocupado por la pérdida de vitalidad de la vegetación, Júpiter mandó a Mercurio al Inframundo para negociar el rescate de Proserpina.

Una vez allí, Plutón accedió a liberar a Proserpina, pero esta había comido cuatro semillas de granada, que era un símbolo de fidelidad matrimonial en Roma, por lo que su ahora esposa Proserpina debía repartir su tiempo entre el Inframundo y la tierra.

De este modo, el tiempo que Proserpina pasaba junto a Ceres, esta estaba contenta, los cultivos crecían y daban frutos, pero cuando Proserpina estaba junto a Plutón, la tristeza de Ceres provocaba que los cultivos no crecieran, ni dieran frutos.

Es decir, cuando madre e hija estaba juntas, llegaba la primavera y el verano, mientras que cuando Plutón gozaba de la presencia de Proserpina, era la invierno.

Para despedir a su hija, Ceres coloreaba el mundo de sus colores favoritos, el naranja y el amarillo, y eso era el Otoño.

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Baco - Mitologia Romana -


Dios del vino, identificado con Dioniso, el dios griego del vino, y con Liber, el dios romano del vino.

Hijo de Júpiter, se le suele caracterizar de dos maneras: una como dios de la vegetación, específicamente de los frutos de los árboles, que aparece representado a menudo en los vasos áticos con un cuerno con bebida y racimos de uvas.

Desde una perspectiva más amplia, representa el aspecto desbordante de la plena potencia de la vida, en su acepción erótica, contrapuesta a la tanática, o de la muerte; es la esencia de la embriaguez, el éxtasis y la jovialidad; el frenesí de la inspiración del canto y la danza libres, sin ataduras; todo ello evocó la figura de Baco, nombre que ya utilizaron los griegos tardíos, derivado del original Dionisio, figuras análogas entre los panteones helénico y latino.

La mitología narra el nacimiento de Baco como un semidiós, al ser el resultado de la unión entre el dios Júpiter y su amante, la mortal Sémele.

Según la leyenda, loca por los celos, Juno, esposa y hermana de Júpiter, asesinó a Sémele antes de que diera a luz.

Entonces, Mercurio tomó a Baco no nacido y lo coció al muslo de Júpiter, de donde varios meses después nacería el niño Dionisio (el dos veces nacido).

En su juventud, Baco estuvo rodeado de ninfas, con las que aprendió a cultivar la uva y hacer el vino. Ya adulto, descendió a los infiernos en busca de su madre, a la que rescató y ascendió hasta el Olimpo, en donde fue coronada como deidad, bajo el nombre de Tione.
Al fin, Baco fue uno de los doce dioses principales.
Hubieron grandes fiestas en su honor, como las orgiásticas Bacanales, y su representación estuvo generalmente basada en la herencia del escultor Praxíteles, otorgándosele un aspecto juvenil, mancebo y bello, rodeado por un cortejo de bacantes, silenos y sátiros.



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La Influencia De La Luna en Los Rituales Wicca


Al hablar de magia en Wicca nos referimos a las energías creadoras que existen en la Naturaleza, al poder de la aurora, de los ríos, de los animales y las plantas.

La magia es la energía perfecta, cíclica y armónica que hace que las cosas sucedan en el universo.

La magia Lunar está relacionada con las diferentes fases por las que transita la luna durante un periodo de 28 días, como una forma de conectarnos con nuestros propios ciclos internos y con los cambios que vivimos diariamente en el mundo.

Los antiguos rituales celtas que llevaban a cabo los druidas no se han perdido del todo, actualmente la tradición Wicca busca recuperar las viejas tradiciones de reverencia y amor a la Naturaleza al revivir en los corazones a la Diosa a través de los rituales de la Luna.

Los brujos y brujas Wicca celebramos a la Luna LLena Trece veces al año y a la Luna Nueva Cuatro veces al año (en los equinoccios y solsticios) estas fechas son consideradas como momentos propicios para un reencuentro con la Diosa, la magia natural y el reino de las Hadas.
Los rituales de la Luna, Esbats o aquelarres de tiempos antiguos eran al igual que hoy en día, reuniones de mujeres (brujas o practicantes de la antigua religión celta) que bailaban, cantaban y recitaban poesía bajo la hermosa luna llena en los bosques de Europa.

La magia tenía lugar en estos momentos sagrados en que las mujeres se acercaban a la Diosa Madre y rogaban su ayuda para sanar alguna enfermedad, mejorar la cosecha, tener hijos o lograr alcanzar dones espirituales.
Nada tenía que ver con demonios, muerte o maldad como nos han hecho creer durante tantos siglos. Por lo que la Wicca busca actualmente recuperar los antiguos rituales y reconectar a sus hombres y mujeres con las energías femeninas; con el amor, la ternura, la compasión y la espiritualidad que tanta falta hacen al mundo de hoy en día.

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