12 de noviembre de 2017

El Hombre Un Microcosmos - Cabala -

El hombre es el Universo en miniatura. 
En otras palabras, las fuerzas y factores que cons tituyen el Universo en todos los niveles también están presentes en la naturaleza del hombre, sin excepción. 
El símbolo del Árbol de la Vida es el compendio de la visión macrocósmica y microcósmica del Universo.
Al aprender a despertar y aplicar las fuerzas simbolizadas dentro de él, somos capaces de despertar las esferas de nuestra propia naturaleza interior. 
Mientras por un lado las fuerzas y los poderes dentro del Árbol
representan sucesivas fases de evolución del Universo, por otro lado ellas representan también sucesivos
niveles de mayor con ciencia y energía en cada uno de nosotros. 
La idea de trabajar con el Árbol es expandir nuestro alerta del Universo y despertar nuestra conciencia a las energías y fuerzas que existen simultáneamente dentro de él y de nosotros mismos.
A través del estudio y la meditación, y de algunos simples ejercicios, podemos convertirnos en un Árbol viviente, lleno de todas las fuerzas inherentes y las energías del Universo. Tenemos las raíces en la tierra y la cabeza en el cielo, y circulando a través de nosotros están a nuestra disposición todas las fuerzas del Universo

Esto es Magia, es la Magia de la vida.


De La Nada A La Creacion

En el comienzo fue la Nada.
Esta Nada se compone, sin embargo, de todas las energías y fuerzas del Universo divino, que existen en armonía, más allá de nuestra comprensión, en un tiempo anterior a nuestra existencia. 
Ese es el punto original desde el cual venimos y hacia el cual retornaremos algún día. 
El acto de la Creación- el acto del espíritu divino manifestado desde un nivel que trasciende toda realidad física y, por lo tanto, nuestra entera comprensión provee
un modo de percibir cómo cada uno de nosotros puede evolucionar y alcanzar mejores y más altos dones.
El espíritu divino comienza a manifestarse a través de escalones, y sus energías adquieren mayor densidad, del mismo modo que el vapor puede condensarse en agua y tornarse hielo. 
Todo es energía, en un plano o en otro. 
Los electrones y los protones de cada átomo de cada sustancia tienen movimiento. 
Al unirse, tienen diferentes formas y configuran los escalones de la energía manifiesta.
La energía viene desde la Nada y se densifica a través de los niveles. 
Este proceso sigue un modo específico: agrupación, expansión, restricción, sobreflujo, que son estados de manifestación orientados a que esas energías se densifiquen y se transformen en físicas.
El Universo físico es el estado final. 
Cada escalón procede del anterior y es el origen de los siguientes. 
Por eso decimos que cada estado de evolución alberga la semilla de todas las energías y fuerzas del que lo antecede y del que le sigue.
Cada estado, al ser nuevo en su dirección específica y aplicación del original, se convierte en un aspecto nuevo de toda la energía. 
Cada estado fue una concentración y deliberación de la energía divina universal de la
cual todo proviene; en ese sentido, fue una rama del mismo Árbol, aun que cada rama haya sido capaz de dar sus propios frutos. Una nueva rama es constituye una síntesis, una anterior. 
La fuerza vital fluye a través de todas las etapas.
Por eso decirnos que el Árbol de la Vida es un modo de clasificar las energías y organizarlas para que resulten más accesibles a tas mentes occidentales. 
Cuando vemos cómo lo divino se revela en y a través de nosotros, podemos comenzar a manifestar nuestras propias habilidades y actualizar todas nuestras potencias.




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