25 de diciembre de 2017

Basilisco - Criaturas Mitologia Griega


El Basilisco era un ser mitológico que se describía como una pequeña serpiente cargada de veneno letal y que podía matar con la simple mirada. 
En el siglo VIII, el basilisco era considerado una serpiente dotada de una cresta con forma de corona o mitra en su cabeza, siendo el animal en sí de tamaño variado. 
Supuestamente, el Basilisco nacía de un huevo de serpiente o sapo empollado por una gallina. 

Además del poder de matar con la mirada, su influencia era tan nociva que su aliento marchitaba la flora del entorno y resquebrajaba las piedras. 

Los únicos métodos seguros de matarlo era con el canto del gallo, el cual aterrorizaba al Basilisco, o con una comadreja, la cual era el único animal capaz de vencerle con su olor, si bien al coste de morir también ella misma.

Para la mitología griega, el Basilisco era la bestia más peligrosa que haya existido en la tierra.

Su nombre se deriva del griego basileus que quiere decir rey y, de hecho, también es conocido como “Rey de las Serpientes y en la antigua Roma se le llamaba “regulus” o“pequeño rey” no sólo por la corona con la que se le representaba, sino también porque era capaz de aterrorizar con su veneno y su “mirada de muerte” a cualquier animal y persona que se le cruzara en su camino.

Se dice que el Basilisco nació de un huevo de serpiente que fue incubado por un gallo y por ello su apariencia es la de un gallo con cola de serpiente; algunos otros lo describen como una serpiente con cuernos y; por último, también hay quienes afirman que el basilisco, al nacer de un huevo de serpiente puesto por un gallo e incubado por un sapo, tiene cabeza de gallo, cuerpo de sapo y cola de serpiente. 

Sin embargo, cualquiera que sea su apariencia exacta, lo cierto es que este animal comparte características físicas del gallo y de la serpiente, pero quizá lo que debemos tomar en consideración por encima de su aspecto físico, es lo dañino y peligroso que resulta para cualquier otra criatura, incluido el ser humano, a quienes con sólo mirar los mata.

Se reconocen tres tipos de basiliscos, todos ellos igualmente mortíferos:

El Basilisco dorado capaces de envenenar cualquier cosa con sólo mirarla.

El Basilisco de Ojo Diabólico, este tercer ojo se encuentra en la mitad de la frente y con el aterrorizaba y mataba a cualquier criatura que se cruzara en su camino.

El Basilisco Optimista cuya picadura hace que la carne de la víctima caiga en pedazos.

El Basilisco vive en los desiertos y, de hecho, con su aliento es capaz de secar cualquier lugar por donde pasa. 
Sería inmortal a no ser por una pequeña debilidad que proviene precisamente de sus poderes: su mirada de muerte, cuando un basilisco observa su reflejo en algún espejo cae inmediatamente muerto. El hombre es el único que ha aprovechado esta debilidad para acabar con el Basilisco

Otra debilidad del Basilisco que el hombre ha utilizado en su contra es colocando comadrejas en sus escondites, pues son sus enemigos naturales. 
Se dice además que el basilisco también podía morir cuando escuchaba el canto de un gallo.


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