11 de diciembre de 2017

El Karma Familiar -


La más fuerte de todas las ataduras karmáticas se ve en el núcleo familiar.

Las dos grandes hebras son (1) entre el esposo y la esposa y
(2) en los padres y los hijos.

Todos escogemos descender en estas relaciones respectivas.

Por muchas vidas venimos en diferentes permutaciones y combinaciones.

Si una buena amistad se establece en una vida, uno de ellos puede decidir nacer como hijo o hija del otro en
la vida próxima. (Mi hijo fue uno de mis amigos en la última vida).

Las relaciones esposo y esposa en el pasado puede que no siempre hayan sido felices.
De hecho, frecuentemente es lo opuesto.
El Dr. Hiroshi Motoyama que no inusual para uno de los esposos ser el asesino del otro.

En la mayoría de los casos, hay karma que resolver entre esposo y esposa.

Muy pocas parejas se casan debido a la armonía previa o al crecimiento espiritual elevado.
Eso ocurre, pero son muy pocos en número.

Las parejas que se casan por pasión sexual terminan frecuentemente en divorcio, porque no hay fuerza kármica que mantenga unido el matrimonio.

En el caso de las parejas que se casan debido a las ataduras kármicas, hay una motivación para continuar con el matrimonio, por la necesidad de resolver el karma entre los esposos.

Cualquier cosa que sea, ambos deben asegurarse que no hay residuo de animosidad entre ellos cuando dejen el mundo.

La longevidad de un matrimonio es un buen signo. Y frecuentemente, cuando un esposo muere, el otro, si es dependiente del que se fue, le sigue más o menos en un período de dos años.

Esto pasa a pesar del hecho de que haya muchas peleas entre ellos durante el matrimonio.

Esto significa que ambos, hasta un punto, han resuelto su karma.

El tema en general aplica también a las parejas homosexuales.

En el matrimonio heterosexual, el esposo que sufre de celos patológicos (una condición patológica bien conocida) puede muy bien haber sido una persona promiscua en su última vida.

Ahora, en esta vida, sufre de esa enfermedad en la que continuamente sospecha de la esposa/esposo, que fue la última vez su esposa, en infidelidad.

El matrimonio deviene muy difícil y se requiere una conducta hercúlea para sostenerlo.

¡La ironía de la enfermedad heredada es que la persona con ella es frecuentemente infiel! La mayoría de esos matrimonios terminan en divorcio, porque el esposo sospecha de cada hombre que conoce, algunas veces terminando en una situación en que el esposo encierra a la pobre mujer cada vez que se va de la casa.

En los tiempos antiguos, se usaba un cinturón de castidad.
Esta es una enfermedad esencialmente masculina.


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