11 de diciembre de 2017

Los Duendes - Historia



Un Duende es una criatura mística perteneciente a la mitología pagana germánica que todavía sobrevive en el folclore de Europa del norte. 

En la mitología de los nórdicos, estas criaturas eran originalmente consideradas como una raza de dioses de la naturaleza y de la fertilidad, aunque de menor importancia.

Los Duendes son representados a menudo como hombres y mujeres jóvenes de gran belleza que viven en bosques y otros lugares naturales subterráneos, así como en pozos y fuentes.

Han sido retratados como seres longevos o inmortales que gozan de energías mágicas innatas. 

Después del éxito de la obra épica de  J.R.R. Tolkien “El señor de los anillos”, donde existen personas sabias y angelicales llamadas duendes, estas criaturas juegan un rol cultural significativo y se han convertido en personajes obligados de la fantasía.

Los Duendes pueden ser clasificados en "Duendes" y "Elfos". 
Cualidades extraordinarias asociadas a los duendes se califican a través de los adjetivos elfo o elfin, que significa “mágico”.

Con respecto a la pronunciación, la v de “elven” se refiere a los duendes clasificados como humanos (se les dice así por su menor estatura, y son propios de la mitología vikinga) mientras que la f en “elfin” alude a los elfos minúsculos (asociados fundamentalmente al folklore del Renacimiento y del Romanticismo).

Duendes y Elfos adquieren también los siguientes nombres:

- En Alemania: Elfen, Elben.
- En Gran Bretaña: addler (aunque el vocablo ha quedado obsoleto). 
- En Países Bajos: Elfen, Alfen, Elven. 
- En Dinamarca: alfer, elvere, elverfolk, ellefolk o huldrer. 
- En Islandia: álfar, álfafólk y huldufólk (significa “gente que se oculta”). 
- En Noruega: alver, alfer o elvefolk. 
- En Suecia: alfer, alver o älvor (Älvor es también atribuido a las hadas). 
- En Italia: elfo o fata (Fata se atribuye solamente a las hadas). 

Tras numerosos debates, el consenso de duende es álf mientras que las palabras relacionadas derivan de la raíz proto-indo-europea albh, que significa “blanco”. 
De allí surgió la voz latina albus para el color blanco, que se usa también en portugués. 
En la lengua inglesa ha adquirido la forma de albino.


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