27 de diciembre de 2017

Odús – Los Mensajes De Los Orixás -


En el mismo momento en que nacemos y respiramos por primera vez, todas las energías se unen a nuestro cuerpo. 
Se forma en ese instante, un patrón de esas energías, Divinas, Astrales y Numerológicas, única para cada individuo. Y ahí mismo es trazado el Odú de esa persona. 
Odú para el Candomblé significa, camino o destino personal. 
Los Odús constituyen, por asi decir, los signos de Ifá.

Los Odús son el lenguaje de los Orixás. Cuando el Babalawó – sacerdote de Ifá – lanza los Buzios, cada configuración corresponde a un Odú diferente, regido por determinado Orixá o grupo de Orixás.

Olorum, el Dios Todo Poderoso, crió los 16 Odús principales, los 16 destinos posibles. 
Cada uno de ellos además se desdoblaron en 16 más, llamados Omo-Odú, haciendo un total de 256 Odús. 
Priorizó en darle personalidad, a todo aquello que Él le diera vida. Creó además el agua, la tierra, el fuego, el aire, y cada uno de estos elementos está ligado a cuatro Odús, asi distribuidos:

Tierra: Irosun , Obara , Eji-Laxebora e Ika-Ori

Agua: Eji-Oko, Oxe, Ossa y Eji-Ologbon

Aire: Ejionile, Ofun, Ogbe-Ogunda y Alafia

Fuego: Okanran, Eta-Ogunda, Odi y Owanrin

Los principales hablan de la situación, objetivo, virtudes y defectos. 
Ellos fueron creados para darle cuerpo a los adjetivos, bueno-malo, feo-lindo, fuerte-débil, triste-alegre, etc. y asi influenciar en el comportamiento de todo ser vivo.

Cada Odú con sus objetivos, crió a sus hijos, Omo-Odú, 16 para cada uno de los 16 principales, lo que equivale a decir: 16 caminos para los 16 destinos criados.

Los seres humanos son regidos por tres Odús: Ori-Odú – el que rige la cabeza; Otu-Odú – el del lado derecho y Ossi-Odú – el del lado izquierdo.

También tenemos influéncia de los Odús-Paridores, los Odús de nacimento. 
Son los que van a definir nuestra vida día a día mostrando el caracter, salud, suerte, etc.

Algunas Leyendas sobre los Odús

1- Okanran - La Insubordinación

Era un peregrino pobre, que vivía de aqui para alla sin estabilidad. 
Se quedaba en varios lugares trabajando, pero despues de terminar la temporada de plantaciones, lo echaban sin compasión y perdía todo lo que había hecho. 
Por consejo de alguien, este hombre fue a consultar a un Olwô, quien le indicó un ebó (ofrenda). 
Ya con todo preparado partió hacia las matas profundas. 
Llegando al sitio, dio comienzo al servicio. 
Poco más tarde, se escucharon ruidos muy fuertes, dentro de este lugar tan inóspito. 
Este hombre se asustó. Era Ogum, dueño de esas tierras misteriosas. 
Ogum se acercó desonfiado y desafiante. Este hombre confundido por la situación, comezó a pedir misericordia. 
Le ofrecía a Ogum, si quería servirse algo de lo que estaba en su ofrenda. 
Que todo aquello estaba a su disposición. Ogum aceptó todo lo que alli estaba, con gusto. Y quedó satisfecho.

Luego Ogum le preguntó, porque le habían indicado hacer esto y adentrarse en estas matas impenetrables. 
El buen hombre le contó los pesares, que tuvo y tiene en su vida y el consejo del Oluô. 
Ogum transfigurado, furioso, le mandó agarrar mariwô ( rama de una palmera), y le ordenó que marcase la entrada de las casas de sus amigos. 
Porque Ogum iría esa misma noche, a la ciudad, a destruir todo lo que encuentre en su camino. Dicho y hecho, esa noche Ogum acabó con todo, salvo las casas y los lugares marcados por este hombre, colocando Mariwô encima de sus puertas.

Toda la riqueza que Ogum encontró en esta destrucción, se la dio a este buen hombre.Y núnca más tuvo necesidades.

2 - Eji-Oko - La Duda

“Nos dicen las historias que habían varios príncipes que disputaban el poder. 
También en ese mismo lugar habían otros aristocráticos de diferentes ciudades. 
Entre estos, estaba Tela-okô, quien fue privado de todos los medios de subsistencia. 
Un día, mientras rezaba en el lugar donde había arriado una ofrenda, se asustó cuando sin querer golpeó contra un gran horno que daba a un pozo hondo. 
Corrió a contarles a sus amigos, quienes estaban más lejos, que lo que había encontrado fue, el pozo de la riqueza. 
Volvió y al verificar que en realidad era un tesoro, lo que había encotrado, corrió donde estaban sus amigos nuevamente. pero esta vez para decirles que lo que había encontrado era un agujero con unas semillas que con el sol y a lo lejos, simulaban ser monedas.”

A través de este Odú, se puede entender que jamás debemos revelar de donde provienen nuestras riquezas, y menos divulgar lo que tenemos. 
Esto con el fin de no atraer envidiosos, perseguidores y ladrones.



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